miércoles, 7 de mayo de 2008

¿Quieres ser el nuevo mejor amigo de Sonsoles?



Hola chicos. Soy Sonsoles. Seguro que muchos me recordareis como una de las chicas del Tele cupón (la morena de las unidades), de libros como Sonsoles lo enseña todo, la peli Gol…fas!! entre otras muchas y un montón de spots publicitarios. A ver, también soy la encargada del consultorio sexual de Nuevo Vale y del horóscopo de Muy interesante. Está próxima a estrenarse mi nueva peli, un remake de Los Bingueros rodado en Bollywood por todo lo alto.

A pesar de estar hasta arriba de trabajo, la propuesta de don Tadeo de crear un canal de televisión en Ventorrillo, la VTV, me ha ilusionado tanto que no he podido decir que no. Mayormente porque me ha dado carta blanca para hacer el programa que más me guste, o sea, voy a empezar haciendo un reality como el de Paris Hilton. Así que chicos, estáis todos invitados a ¿Quieres ser el nuevo mejor amigo de Sonsoles?

Va a ser un programa super super divertido, con un montón de juegos, concursos, sorpresas y muchas cosas más. Pueden participar todos los chicos que quieran (a ver, las chicas tienen un concurso de macramé súper chulo que se emitirá la madrugada de los martes), solo tenéis que mandar unas cuantas fotos vuestras, mejor sin mucha ropa para poder apreciar vuestra personalidad. Sería interesante que pusierais vuestras medidas, los últimos movimientos de vuestra cuenta corriente, vuestras aspiraciones más frecuentes, lo que os mola y cómo os lo montáis. Se valorará la inteligencia emocional, la manera en que interactuáis, vuestro poder de seducción y de manipulación para pisar al prójimo, eso sí, no queremos malos rollos, que solo es un concurso.

Entre todos los candidatos haremos una selección previa y luego yo personalmente entrevistaré a los posibles concursantes. Ya sabéis que valoro mucho la amistad, la sinceridad y el sentido del humor, y sobre todo que la gente sea muy súper auténtica.

Los diez concursantes convivirán en una casa a las afueras de Ventorrillo durante seis meses donde demostrarán el deseo que sienten porque sea su mejor amiga y sacie todos sus deseos. Tendrán que cuidar un bancal de lombardas, seis cabras, dos pavos y pastorear una piara. Habrá que lavar, cocinar, recoger leña en el monte y demás tareas caseras si quieren ser dignos de mí. Irán a misa todos los domingos y a tres novenas, condición que ha puesto el señor cura para darnos permiso para el programa. Habrá pruebas extraordinarias en la que demostrareis vuestras habilidades, como lanzamiento de enano, peleas en el barro, supervivencia en la sierra (en taparrabos), así como campeonatos de striptess, brisca, cucaña, karaoke o concurso de patatas a la riojana. Como veis, el chico que me merezca tiene que ser muy completito.

A la gran final llegarán los tres mejores, con los que conviviré yo misma en la casa una semana para conocerlos en profundidad. Haremos una media entre los votos de los espectadores y mi valoración personal. El afortunado ganador tendrá asegurado un puesto de azafato- chicoparatodo-florero en el programa de testimonios que en breve vamos a lanzar en VTV, un papelito en mi nueva peli, La noche de los zombis libidinosos y unos primeros planos en el nuevo spot de Hemoal. Además, le recomendaré personalmente para el cargo de jefe de seguridad-portero de Jamaica 76, el mejor club de Ventorrillo.

Ánimo chicos. Demostrar de lo que sois capaces. El concurso mayormente está abierto a todo el mundo, pero la buena presencia y la buena percha se tendrán en cuenta, así que roleros, cantautores, blogueros y frikis en general son incompatibles con el espíritu del programa. A todos los demás os espero con las piernas, digo los brazos abiertos.

lunes, 5 de mayo de 2008

El Chiquilicutre


El mostrenco y atocinado sonsonete del Rodolfo Chiquilicuatre, patrocinado por el caricato aburre farolas y duerme sillas del Buenafuente, ha pegado el pelotazo en eurovisión, para mayor desgracia de la música pop y alegría de sus bolsillos.

Si algo hay que agradecerle a esta boutade es el poner en solfa al rap, género musical de lo más paupérrimo y ramplón, y a sus letras prietas de majaderías inconexas, melonadas suburbiales, memeces sin fin y rimas de juzgado de guardia. Si en la minoría afroamericana inventora de la cosa ésta ya resulta chusca de ver, la variante local con su toque cetrino cerril es de dar la risa floja. Ya se sabe que ir con la visera calada hasta las cejas y el gorro de la sudadera puesto produce un recalentamiento neuronal en estos flojos de pantalón que desemboca en una diarrea verbal más propia de vendedores ambulantes de bragas que de cualquier tipo de expresión artística.

Volviendo al Chiquilicuatre, no sorprende la entrega con la que la peña abraza a su nuevo ídolo, que ya se sabe que por estos lares lo zafio siempre va a caño libre, sino la aquiescencia de ciertos sectores de supuesto más criterio en hacerle el caldo gordo a este cantante falso porteño. En la fase de selección ya se veía que el personal lo que quería era vacilar y poco le importaba que se presentara una canción tan buena como La revolución sexual. El caso era dar el cante, y a eso va a Belgrado este roquero maqueado en el chino, a tomarles el tupé a los euroespectadores que aprovecharán para ir al wáter o sacar la basura mientras el memo menea la pelvis. Y nosotros que pensábamos que eurovisión había tocado fondo con la participación de Rosa de Ehpaña, pero no, el chiquilicuatrero musical del Rodolfo va a conseguir que el festival mude hasta de nombre, cutrevision de ahora en adelante.

Y encima tenemos que aguantar las consideraciones deontológicas del Buenafuente, como si todo esto no fuera una buena manera de levantar un poco ese programa humorístico que dirige y que tantos bostezos cosecha. Pero algunos sospechamos que todo este asunto no es más que una maquiavélica maniobra de TVE para darle un buen disgusto a José Luis Uribarri y quitárselo de encima de una vez.

viernes, 2 de mayo de 2008

Menosprecio de aldea


Huyendo del mundanal ruido se fue Afrodísio por los caminos que se le ofrecen, buscando donde olvidar sus cuitas de amores, que crecen con los días, pues si hasta ahora solo penaba con la indiferencia de su amada, en adelante también tendrá que lidiar con los celos del maromo que la tiene sorbido el sentido, sino hechizada. No es otra la razón para que un alma tan pura y sin tacha acepte la compañía de semejante energúmeno, cuya sensibilidad va pareja a la de las lijas del doce.

Menospreciado en la corte, se fue a buscar descanso en la serenidad de la aldea, esperando que la madre naturaleza restañara las heridas de su corazón. Así, le recomendaron un palacio en las afueras de Cercedilla del Badajo, lo más parecido a la Arcadia que se puede encontrar en la meseta. La muy noble y muy rancia villa, de glorioso y lejano pasado, turbio presente e incierto porvenir, sobrevive de alquilar sus caserones semiderruidos a urbanitas ávidos de la calma y el sosiego que la vida moderna les niega.

Recibiole doña Mencia, encargada del mantenimiento de la casa solariega de los Peña Pelada, noble casa que ya luchó a las órdenes del Gran Capitán y que hoy en día sigue luchando con acreedores, hipotecas y desahucios, que el último conde ha salido algo manirroto y solo se aleja de la ruleta lo justo para ir al baño y volver.

La solterona doña Mencia, ligada a la vieja casona desde niña, se resiste a que se venga abajo, y alquila habitaciones para poder sobrevivir, abandonada por su señor hace ya tiempo. Así, todos sus huéspedes son tratados con el afecto de quien ve en ellos su salvación, procurando atender sus mínimos deseos. Viendo la melancolía pintada en el ánimo de Afrodisio pronto reparó en el mal de amores que le acongojaba, por lo que decidió esmerar sus cuidados.

Pasó la tarde nuestro divino poeta dejándose llevar por calles y cantones tapizados de musgo y humedad, con la compañía ocasional de perros sin amo y la terca lluvia que no cesaba. Entró en la iglesia de San Cristobalón, donde dicen que hizo la confirmación Gil y Gil, y el palacio del conde Nados, inventor del primer artilugio para liar cigarrillos y gloria local.

Mustio se sentó a la cabecera de la mesa mientras solícita su anfitriona contaba viejas historias de cuando Cercedilla era cuna de dioses que conquistaban imperios y las mujeres parte del botín del vencedor. Viendo que estos discursos no movían el ánimo de su pupilo de fin de semana, añadió al caldo de pollo de primero unas hierbas que crecían en el huerto y que tonificaban corazones y levantaban voluntades, entre otras cosas.

Quizás otro de constitución más robusta hubiera asimilado el sopicaldo mágico sin efectos tan extremos, quizás la estricta dieta de alcachofas y sol y sombras de Afrodísio ayudó a desequilibrar su calenturienta mente. El caso es que entrado el segundo plato, riñones al Jerez, se vio atrapado por el prodigio, que al mirar a doña Mencia, al principio creyó reconocer la voz de Marieta, y luego su linda faz en la cara de hogaza de su posadera. Primero negaba lo que le decían sus sentidos, luego dudaba, más tarde se dejó llevar por la gloria de escuchar a su amada sirviéndole la cena, ella, que nunca le había siquiera saludado al pasar, hoy tratándole como al primero de los mortales. Rápidamente empezó a desgranar sus versos más encendidos, los que compuso con motivo de verla un sábado a la noche cruzar un semáforo en la gran vía, o aquel dichoso lance en que con estudiada elegancia y lánguido desdén arrojó a la papelera una bolsa de doritos. Mientras se zampaba el bizcocho con membrillo de postre, ya cantaba la inmensidad de su amor en endecasílabos heroicos, hablada de su leve pie en redondillas, y cuando cogió su talle para contarle al oído unos pareados hechos a mayor gloria de sus pestañas, no pudo resistir la emoción y cayó allí mismo rendido a los pies de su Marieta.

Doña Mencia se alegró del cambio de humor de su huésped, pero poco a poco comprobó que su extraña mirada no era de este mundo. Le hicieron gracia los versos que le recitó, aunque ella era más de Amado Nervo, pero empezó a alarmarse al oír llamarla de Marieta. Cada vez más vehemente y cada vez más cerca, ya preocupada por las intenciones de este ciego vate, intentó recriminarle su aptitud, lo que solo le valió un soneto sobre no se sabe qué alas de ángeles. Cuando susurrando Marieta Marieta se aferró al recio perímetro de doña Mencia, la maritornes le soltó un sartenazo que lo mando momentáneamente al más allá. Balbuciendo bobadas lo botó en la cama con baldaquino algo roído y lo dejó a su suerte, que como pueden ver, no era mucha, mientras ofendida recogía los restos de la cena, que estos señoritos de ciudad siempre son igual, la ven a una todavía de buen ver y se creen que todo el monte es orégano, que a ver que se cree el tísico este, que por que le haya puesto caldo de pollo le voy a calentar la cama también, pero bueno, que ya lo decía mi madre, que más vale vestir santos que desvestir poetas.

miércoles, 30 de abril de 2008

Maky Pajares


Nuestro inefable Andrés Pajares a sus 68 añitos ha decidido ampliar sus horizontes profesionales. Después de comprobar en carne propia que el teatro está en crisis, y que tras cincuenta años sobre los escenarios ni cuatro gatos van a verle, ha dado un golpe de timón y se ha metido en negocios saneados de verdad. Ha entrado en un bufet de Madrid, camuflado con un bigote y una gorra, pistola falsa en una mano y espray anti violaciones en la otra dispuesto a todo, aunque no sabemos qué, si a atracar, a dar un susto a la gente que allí trabaja y que le lleva asuntos fiscales, o en uno de sus delirios se creía en la piel de Maky Navaja. El caso es que lo han trincado. Que esto de dar el golpe con pistolas de attrezzo tiene sus inconvenientes, y la gente que no se está quieta y se le echa encima, perdiendo el respeto que se le debe a todo atracador. Eso sí, antes de que la pasma se lo llevara pa lante ha repartido algo de estopa. Que ya lo decía Maky, que la cosa está mú má, cagon la ot-tia.

lunes, 28 de abril de 2008

Moto GP



En exclusiva mundial, les traemos el nuevo prototipo en el que está trabajando el equipo Honda para hacerse con el liderazgo del mundial y subir a Dani Pedrosa a lo más alto.

Ya a primera vista se observa un diseño revolucionario. Los cañones aerodinámicos adosados a los costados hacen que esta máquina se pegue a las curvas más que Paquirrín a sus novietas, mientras que el alerón enrejado, aleación de titanio y latón, consigue una insuperable velocidad punta en las rectas, además de crear un rebufo con turbulencias olfativas de tal magnitud que no va a haber rival que se le acerque por detrás a nuestro campeón. En la instantánea, vemos a parte equipo técnico y algunos aficionados chequeando la moto con la que Dani va a enseñarle el culo a Rossi y compañía.

viernes, 25 de abril de 2008

El caro acento




Ya tenemos excusa para darle al diccionario todas las patadas que queramos. Los cuatro gatos que persisten en mandar SMS con acentos, signos de interrogación y demás, desistan del empeño pues se van a empeñar. Escribir con tildes acorta el tamaño de los mensajes de 160 a 70 caracteres en bastantes teléfonos, buena razón para no ser puntillosos con estos palitos que no hacen más que molestar.

Si ya la inexorable ley de la economía lingüística aliada con la ley de reforma educativa había arrumbado en una esquina estos vestigios del pasado, de cuando nuestros tatarabuelos escribían con plumas de ganso, la irresistible fuerza gravitacional de las leyes del mercado les van a dar el golpe de gracia. Las nuevas generaciones, mal educadas en la ESO, ya no tendrán ningún pudor, una vez eliminadas los acentos, en ir a saco a por las preposiciones y vocales, que no están más que para estorbar, reducir los tiempos verbales a los que usaba Toro Sentado, y los sustantivos trocarlos en emoticonos, que donde va a parar lo molones y guays que quedan. Cualquier analfabestia funcional, con cuatro signos, seis consonantes, sobre todo la K que aporta contundencia y sonoridad, y una pizca de creatividad, escribe SMS vanguardistas a fuerza de saltarse todas las reglas.

En lo semántico no se quedan a la zaga los mensajes, que el palabro más utilizado en el medio es el de fistro, préstamo del chiquistaní, que a su vez lo tomó del inglés Flintstones, nombre de la serie de Los Picapiedra en yanquilandia. Lógico pues que se utilice este bello epíteto en este país de cavernícolas. Seguro que también menudean tacos y lindezas varias, que poetas de brocha gorda y pecadores de la pradera nunca faltan.

Las nuevas tecnologías están acabando con las cartas y telegramas. Del buzón solo salen propagandas de GPS y cartas del banco, mientras que los telegramas ya ni para dar el pésame se usan, que ahora con un K psa fistro t viejo mñn btllon p olvdar , asunto solucionado, que el muerto al hoyo y el vivo al bollo, y punto.

miércoles, 23 de abril de 2008

Atraco sobre ruedas


Nuestro hombre estaba en la esquina de la calle, observando detenidamente la gente que iba arriba y abajo. Había preparado el golpe minuciosamente. Su mirada mate se pierde acera adelante. A esta hora, en el banco había pocos clientes. Se puede hacer rápido y fácil. Cruza la calle, atento a que no aparezca la pasma. Ojea el interior, solo dos viejas haciendo cola ante la ventanilla. Perfecto. Controla su nerviosismo aferrando fuerte la pistola. En la puerta se pone la capucha. Entra y va directamente a por el cajero, que mirando la pantalla del ordenador no le ve hasta que le grita Esto es un atraco, venga, toda la pasta. El tipo, vestido con traje crema y de aire relamido, balbucea alguna palabra mientras mira sorprendido a nuestro atracador, que amartillea el arma, vuelve a gritarle, encañona a las clientas que espantadas se habían echado contra la pared. Dos oficinistas al fondo le gritan al cajero venga, dáselo todo, éste no bromea. Llena una bolsa con todo el dinero que había y se lo da al atracador, que sin darles la espalda en ningún momento, se va acercando lentamente a la puerta mientras les advierte que no llamen a la poli hasta dentro quince minutos si no quieren tener problemas. Una vez en la calle se quita la capucha y se concentra en no perder la calma. El éxito de la fuga depende de ello, actuar como un transeúnte más, no llamar la atención. Gira la esquina, mira atrás y no ve a nadie, sigue adelante, vuelve a girar varias veces, sin alterarse, como si estuviese paseando. Al cuarto de hora se convence de que no le sigue nadie. A lo lejos se oyen sirenas. Nuestro hombre sonríe para sí, empieza a silbar una vieja canción y se dirige a su casa calculando en que se va a gastar el botín.

Esta podía ser la crónica de un atraco como tantos, pero el que ocurrió en Palo Alto, California, tiene un componente que lo hace especial. Y es que el atracador era un anciano de 65 ó 70 años que iba en silla de ruedas, y a día de hoy, la policía no tiene ni pajolera idea de quién es. Gracias a la capucha, las cámaras del banco no consiguieron identificarle, y en su huida nadie le vio a pesar de que con una silla de ruedas no se puede pasar muy desapercibido ni coger grandes velocidades.

Es claramente un caso para CSI. Que estos pijo polis vayan con sus bastoncitos a tomar muestras de orina de las viejas que con el susto aflojaron la vejigas, y los resultados los crucen con las estadísticas de madres solteras en los condados circundantes, a ver si algún abuelo quiso regalar a su nieto con un buen fajo de dólares. Otra línea para nuestros fantasmas de la poli científica es el estudio del modelo de silla y cotejarlo con los encargos de ataúdes, que quizás el hombre simplemente estaba robando para pagarse el entierro. Sea como sea, la incompetencia de la pasma yanqui queda aquí bien patente, incapaces de echarle el guante a un anciano en silla de ruedas. Pero claro, era blanco, si llega a ser negro ya lo hubieran molido a palos antes de salir del banco, que para achicharrar chicanos y apalizar negros se valen solos.

lunes, 21 de abril de 2008

Juan Manuel de Prada, el novelista funcionario


En tiempos, el oficio de escritor era sinónimo sino de malditismo, sí de cierta bohemia o voluntad de trasgresión. Los nuevos aspirantes entraban al ruedo literario con intenciones parricidas, irritando burgueses y dando conferencias vestidos de payasos. Exactamente lo contrario que Juan Manuel de Prada, embutidas sus generosas carnes en pulcros trajes de opositor a notarías antes, hoy ya con ternos de firma, que deambula por la vida cultural sin haber roto un plato.

Aunque presuma de fatalismo, su modus operandi es más bien acomodaticio y su visión del mundo bastante complaciente. Todos ven en él al compañero empollón del colegio, entre repelentillo y redicho, pero con mucha mano para mover la pluma, de los que ha llegado a la cima a base de buenas novelas. Pero ese temperamento amante de la ley y el orden tiene su reflejo en su estilo de funcionario emérito, el de los pulcros informes de caligrafía primorosa en legajos atados con cintas de colores. Escritura concienzuda, meticulosa, del que estudia los asuntos a conciencia y resuelve siempre de manera eficaz. Chico formal de derechas, suele bordear la pedantería por el gusto a la palabra rebuscada y justamente fuera de circulación, escritura algo recargada, como torero que se gusta y engarza series de derechazos mirando al tendido. No es tan esteticista ni tiene el poderío verbal de Muñoz Molina, pero sí más cosas que contar. Le falta el brío de Pérez Reberte, pero sus hijos de papel tienen más profundidad.

A pesar de su barniz anticuado y voz meliflua, gusta nuestro hombre de figurar de contertulio en programas de tele y radio, dando pareceres de lo más variado sobre lo que sea menester, política, cine o elaboración del membrillo. Lo mismo le hace los coros a Garci que se bate el cobre en los gallineros de Buruaga. Ahora que Sánchez Dragó no da el parte en Teleespe, bien podía sustituirle con su estilo tan políticamente correcto, pontificando sobre westers del año de maría castaña.

Su única nota discordante se produjo con Coños, provocativo ejercicio de estilo sobre el sexo femenino. Ya se atisbaba un escritor de raza, y Las máscaras del héroe, su primera novela, confirma las expectativas. El gordito relleno de la literatura, funcionario de las letras, dibuja con mano firme las troteras y danzaderas de las vanguardias históricas, bohemios y gente de mal vivir del Madrid de primeros años del XX. Con La Tempestad se embolsa el Planeta. Novela aseada y con argumento entretenido, por encima de la media. La vida invisible supone su mayor logro hasta la fecha; novela sobre la culpa y la redención, sobre los frágiles corredores del alma y los amargos callejones de la memoria. Con El séptimo velo se sumerge en el mundo de la Resistencia francesa en la segunda guerra mundial, mostrándonos un fresco de esos convulsos años y de los laberintos de la memoria, en una obra más ambiciosa que las anteriores.

Sus artículos son una extensión de su querencia por figurar en los medios. Habla de política, sociedad, cine o lo que se tercie con la amenidad propia de quien tiene un estilo fácil, tan fácilmente como le olvidan sus lectores esos escritos hechos para mayor gloria de su cuenta corriente.

No tardará mucho en ceñir los laureles académicos nuestro plumífero conservador, hijo espiritual de Vizcaíno Casas, actualizador de la literatura española a base de melodramas del más rancio Hollywood, banderín de enganche de la derecha menos cerril, de los que supieron huir a tiempo de esas eternas ciudades levíticas.