lunes, 13 de mayo de 2019

La vuelta de Baco


Tras muchos siglos de supremacía cristiana, los antiguos dioses recuperan su lugar bajo el sol. A medida que el iracundo dios católico va perdiendo fuelle y adeptos, tras esperar en los anaqueles de la historia, los dioses paganos reciben gozosos nuevos adoradores. Quizás sea porque estas divinidades tienen tantas debilidades como los humanos y por tanto más manga ancha, quizás sea que van a su aire y dan menos la lata, el caso es que los antiguos dioses han vuelto para quedarse. Una señal de estos nuevos tiempos la tenemos en la solicitud de un recluso de la cárcel de Nanclares de la Oca, en la que se declara discípulo de Baco, el dios del vino. Su profesión de fe viene guiada no por su afición al morapio, sino por la creencia en que el flujo vital libre de ataduras racionales es el rector de nuestro ser. El recluso se declara seguidor de esta premisa dionisiaca que recorre la historia humana, siendo Baco el agente catalizador de su fe. No es extraño que solicite, en cumplimiento de sus deberes religiosos, que se le administre vino en el comedor de la prisión, para poder honrar a su dios como mandan los cánones. Las autoridades penitenciarias han entendido que este creyente lo único que pretendía era empinar el codo a cuenta del erario público y han desestimado su petición, desairando de paso al mismísimo Baco. Las libaciones con vino son básicas en el rito de este recluso, su prohibición atenta contra la libertad de culto, y el daño moral producido es difícil de cuantificar.
Igual que Jesús fue crucificado entre ladrones para luego subir de categoría, los nuevos seguidores de Baco surgen en las cárceles, morada de almas atribuladas y necesitadas del vino de la verdad. Desde las lúgubres prisiones la buena nueva hollará los cuatro puntos cardinales. Ojalá llegue pronto a todos la gran bacanal, y el vino de la fe nos embriague.

lunes, 6 de mayo de 2019

María y Varón Dandy

eau varón dandy

Desde Repámpanos siempre hemos sido partidarios de Varón Dandy, fragancia indispensable para cualquier español que se vista por los pies, ya sea de Vox o de Forocoches. Su aroma recio y fresco, con una personalidad que se pega a la pituitaria, evocador del pelo de la dehesa, resulta un irresistible imán para hembras necesitadas de hombres de verdad. Tan veterano aroma llega hasta nuestros días con aires renovados y aplicaciones insólitas. Hace poco la benemérita desmanteló en Sanlúcar de Barrameda una plantación de marihuana. Habían acondicionado varias viviendas con focos, ventiladores, sistemas de riego, filtros y todo lo necesario para que la floresta diera los frutos deseados. La guardia civil se incautó de 582 plantas y de kilo y medio de cogollos listos para ser degustados. Hasta aquí nada raro, hoy en día hay más agricultores de cannabis que de patatas. Lo llamativo es que para enmascarar el olor a maría habían instalado un sistema de ventilación con filtros impregnados con Varón Dandy. Lástima que tan hábil treta no les diera resultado, que los picoletos distinguen a la legua el Varón Dandy adulterado del genuino.

Muchas veces los grandes descubrimientos vienen de mano del azar. Quizás estos agricultores aficionados hayan encontrado una categoría de drogas nunca vista ni catada. La combinación de maría y Varón Dandy puede dar lugar a un nuevo alucinógeno carpetovetónico. Su consumo implementaría el poder cognitivo resultante de una mayor imbricación de los hemisferios cerebrales, lo que transportaría al usuario a experiencias próximas al nirvana ante la contemplación de un cucurucho de churros o la serena escucha de un recital de Malú. Posiblemente también fliparía en colores con los conciertos de Taburete o los editoriales del Marca. Tal sería el poder de esta nueva droga. De hecho, fuentes generalmente bien informadas, apuntan que famosos intronautas como Sánchez Dragó o el caballo de Santi Abascal ya lo utilizan. Por algo será.

lunes, 29 de abril de 2019

Magreo en el tren correo

magreo en el tren correo
loco mundo Edika

Los viejos trenes correo, con sus trayectos interminables, bajo la inquisitiva mirada de los interventores y escoltados por los tiesos postes de telégrafos, daban mucho juego para escenas costumbristas. La trepidación ponía música de fondo a discusiones de política o futbol, mientras nacían efímeras amistades y se intentaba el acercamiento carnal. En las modernas unidades, con vagones que recuerdan autobuses, los viajeros van enfrascados en sus respectivas pantallas, y a lo sumo puede que se les enrede el cable del cargador con el del vecino de asiento. En la viñeta vemos el ambiente que se respiraba en los trenes de antaño, con el sospechoso habitual leyendo la prensa en el pasillo, la clásica cebra con patines y su proverbial despiste, y un paisano que le da un tiento a una monja para ver si es verdad lo que se dice de la teta de novicia. El arrobo ferroviario que vemos en la cara de la religiosa hace presagiar que ha encontrado su propio camino a la santidad. La vida sobre railes era así.