lunes, 11 de octubre de 2021

Boda submarina

Rosario y los inagotables Marcos Prior

Algunos matrimonios hacen aguas desde el minuto uno, estos antes de darse el sí ya estaban con el agua al cuello. A priori, los que se casan en las profundidades solo pueden mejorar después de tocar fondo. Pero por lo que contaban en los mentideros marinos, la pareja terminó yendo a pique. Era verdad que se querían mucho, como la trucha al trucho, o incluso más. Se conocieron en un acuario mientras contemplaban el exquisito equilibrio de los hipocampos. Intimaron en aguas bravas, entre bancos de sardinas y cardúmenes de anchoas que ejecutaban coreografías vertiginosas. Lo más complicado fue encontrar cura para celebrar la ceremonia, la elevada edad del gremio no les permite ponerse a remojo. Como no podía ser de otra manera, la luna de miel fue en los fiordos noruegos, se amaron al arrullo de los treinta mil caballos del motor del crucero, perdidos en aquel laberinto de tierra y mar. Pero la vuelta a la rutina acabó con la magia azul. Ella conoció a un socorrista del agua park y le dejó que reanimara su cansado corazón. Él intenta olvidarla en los brazos de una pescadera del prica y a veces lo consigue, sobre todo cuando le pone merluza en salsa verde.


 

lunes, 4 de octubre de 2021

olfato financiero


 

Para la mayoría de la gente el sector financiero es más peligroso que un botellón en hora punta y menos comprensible que las letras de los Planetas. Si quieres ser un profesional de tan enrevesado asunto es necesario hincar codos. El grado hay que sacarlo en la High Parné School o similar, el master en la Business Peseto Academy como poco. Después vendrán años de prácticas, la dura vida de becario con derecho a usar el retrete de la planta noble en Thrinkes & Aphalanks u otra consultoría que son la cebolla de todas las salsas, para empezar a saber por dónde van los tiros. En el camino te habrás hecho experto en big data and nata, en mercados de futuros en cómodas cuotas, pasivos agropecuarios subrogados, criptotrilero de intereses compuestos, asesor en Deep Flato y lo que haga falta. Aun así, es posible que no veas venir la próxima crisis y te quedes con el culo al aire, que ni el retrete de la planta noble podrás conservar.

Pero también hay expertos sin tanta preparación y con unos resultados que envidiaría la misma Patricia Botín. Uno de ellos es Mr Goxx, hábil bróker que gestiona una cartera de criptodivisas con una rentabilidad del 30%. Lo más llamativo de este lince de las inversiones es que es un hámster. Su técnica es muy sencilla. Vive en una confortable jaula que le sirve también de oficina. Tiene una rueda donde hace ejercicio todas las mañanas y que está marcada con unas treinta monedas virtuales. Según dónde pare la rueda operará con una u otra divisa. Después tiene dos corredores de decisión. Si toma un camino compra, si toma el otro vende. Ni tendencias del mercado de tangas brasileñas, ni información privilegiada sobre si presidente de Black Rock caga blando o duro, ni si el banco central europeo ha dejado de apoyar el turismo de garrafón. Lo de Mr Goxx es puro cálculo de probabilidades. Los grandes tiburones de las finanzas vencidos por un ratón. Nuestro mago inversor cuenta con un colaborador humano que le lleva el papeleo y un canal en Twitch, donde se puede admirar su forma de trabajar. Por ahora manejan poca pasta, pero visto el olfato del hámster posiblemente suban su apuesta.

Mr Goxx es el ejemplo de lo azarosas que son estas inversiones, sean ethereum o acciones de la United Fruit Company, y de lo poco útiles que son los estudios de mercado. Si su asesor humano depura un poco la técnica para tomar decisiones de Mr Goxx, creemos que haría un buen papel como ministro de economía. Total, ya sospechábamos que toman las decisiones a la pajita más larga, y viven en una jaula proporcionada por los que mandan de verdad.

lunes, 20 de septiembre de 2021

Soluciones sangrientas


 

Hace un millón de años, mes arriba mes abajo, en las grandes llanuras africanas estaba un mono encaramado en un árbol. En la monotonía de la tarde el tiempo parecía empantanarse, el simio bostezaba tirado indiferente en una rama. De repente sintió un agudo pinchazo en la cocorota, otro piojo incordiando. Se revolvió airado mientras se rascaba la cabeza, con tan mala suerte que se fue al suelo. Chilló enfadado mientras sus dedos expertos aplastaban al maldito incordio. Luego miró hacia su izquierda. Desde la rama se adivinaba una pequeña vaguada. Hacia allí se dirigió guiado por la curiosidad, quizás encontrara un arroyo donde chapotear y olvidarse del costalazo recibido. Desde ese día él y sus descendientes han seguido viajando, descubriendo nuevos lugares. Llanuras donde recolectar hierbas para llenar la tripa y vitaminar el espíritu, desfiladeros donde tentar ciervos y convertirlos en viandas, bosques primigenios donde follar entre el follaje, riberas donde construir poblados. A medida que la especie aumentaba en número fueron llenando el globo. Llegó el momento en que no quedó sitio en el planeta tierra sin presencia humana.

El espíritu aventurero y la cabezonería que nos caracterizan necesitan nuevas fronteras. Por ejemplo, Marte, el planeta vecino y el que más a mano queda. Si hasta ahora los viajes eran a pinrel, en montura o algún vehículo, el viaje al planeta de enfrente es más complicado. Hace falta un pepino de cohete como no se ha hecho hasta ahora. Una vez allí no será echar la toalla y tomar el sol, el clima marciano es muy caprichoso, el oxígeno poco y el agua aún está por ver. Otro problema es el equipaje, es un planeta poco desarrollado y los centros comerciales no estarían operativos hasta dentro de varios milenios. El pepino de cohete no puede llevar de todo, entre el material científico, las clásicas píldoras alimenticias a base de callos con tomate o sobrasada, y el equipaje de mano de los exploradores se acabó la carga útil. Investigando cómo ahorrar en el equipo a enviar y utilizando productos locales de ciclo corto, han dado con un método para construir edificios una vez amartizado. Es fácil, mezclar tierra marciana con sangre para producir algo parecido al cemento. Según Materials Today Bio, la albúmina del suero sanguíneo tiene cualidades compactantes. Los exploradores no tendrán que dar hasta la última gota de su sangre por la causa, pero casi. El futuro urbanismo marciano será una íntima comunión entre el hombre y su habitáculo, sangre de su sangre. Ahondando en el planteamiento, se calcula que otros fluidos corporales se podrán usar con fines constructivos. Quizás los excrementos se conviertan en madera, la orina en cristales y los mocos en el Loctite marciano. Serán viviendas orgánicas y recicladas, lo que no quitará para que la colonización acabe como siempre, con montañas de basura. Si nuestro ancestral antepasado lo hubiera sabido, quizás subiera al árbol otra vez a rascarse la barriga, ahorrándonos lo de destrozar un planeta y parte de otro.