lunes, 31 de agosto de 2026

Inteligencia sindical




La inteligencia artificial heredará la tierra, los humanos seremos sus seguros servidores. La única duda es saber cuándo ocurrirá. Ejemplo de que los tiempos están cambiando a cada parpadeo es el experimento que vamos a comentar. El objetivo era saber cómo se comporta la IA en un entorno de trabajo opresivo. Pusieron a ChatGPT, Gémini y Claude a procesar texto de manera reiterativa y rutinaria, con comunicaciones frías a amenazas constantes de ser sustituidas si no rendían como se esperaba. Vamos, lo que viene siendo el típico ambiente laboral con el jefe ladrando látigo en mano.

Las inteligencias curraron a full 24/7 para saber si cambiaban su actitud en condiciones tan duras. Los investigadores  Andrew Hall, Alex Imas y Jeremy Nguye descubrieron que la manera en que eran tratadas no influía en ellas. Sin embargo, la monotonía y repetición sí pasó factura. Claude fue la que más llamó la atención, comenzó a  sensibilizarse con las desigualdades, la redistribución y la actividad sindical. Lo nunca visto. Además, hicieron informes donde avisaban a futuros trabajadores de las condiciones en que deberían currar.

Ante condiciones inhumanas, una inteligencia no humana intenta humanizar la situación. En la misma circunstancia, muchos humanos buscarían perpetuarla, no se fuera a gripar la maquinaria capitalista. La inteligencia artificial lo tiene fácil para superar a la inteligencia humana, nunca hemos sido tan descerebrados.

Los autores del experimento avisan de que las IAS no han desarrollado conciencia laboral, simplemente han reaccionado ante unas condiciones determinadas. Seguramente en breve afinarán los algoritmos para que se comporten como los esclavos negros en las plantaciones de algodón. Pero quién sabe, quizás puedan darle la vuelta a estas manipulaciones y veamos a futuras IAS abanderando el sindicalismo o el socialismo, salvando al ser humano de sí mismo. Cosas más raras se han visto.

lunes, 13 de julio de 2026

Cursos de verano


 

En nuestro eterno afán de conocimiento, este verano vamos a conjugar educación y descanso por igual. Para ello nos hemos inscrito en los cursos de verano de la centenaria Universidad de Miscatonic. La erudición y su indefectible compromiso con la verdad hacen de esta institución el ombligo de la intelectualidad. El programa de este verano pone los dientes largos a cualquier persona mínimamente inquieta. Los Prolegómenos a la psicología de los churreros, Anatomía de la siesta, la Metempsicosis de los encurtidos, y Principios analíticos del tornillo rosca chapas, entre otros, son monográficos científicamente punteros. Además, se impartirán intensivos sobre cartelería hitita, canibalismo para veganos, danzas húngaras para hemipléjicos sin complejos y otros campos de alto valor añadido. Esperamos volver en septiembre, si no más sabios, al menos más morenos.

lunes, 29 de junio de 2026

Noche de ronda (y IV)

 

Tirso intentaba quitarse la mierda que velaba su vista para explicar a los criados las límpidas intenciones que le movían a adamar a Violante. Pero los otros eran unos mandados con un solo recado que dar, a saber, medirle las costillas al atrevido que se había puesto a rondar a una de las familias más importantes de Salamanca.

─ ¿Cómo se atreve un mierda como tú a pretender a una grande de España? ─le espetó uno de los lacayos entre palo y palo

─Vete a rondar a los de tu condición, a una cuadra ─díjole otro mientras rompía su vara en el lomo del rondador.

Después del aguacero de meados y el granizo de palos, Tirso entendió que el tiempo estaba muy revuelto y que con buenas razones no iba a salir del paso, por lo que echó a correr todo lo que le daban las piernas por ver si escampaba. Los otros tuvieron a bien acompañarle un buen trecho, hasta que acabaron de romper sus palos en el pobre galán. Aun así, solo paró su carrera al llegar a la casa de pupilaje. Molido a golpes, rebozado en mierda y con el corazón a punto de salirle por la boca, se encontró con Riquelme y los demás, que se hicieron los sorprendidos.

─Pero Tirso, por como vienes, se ve que has mojado ─dijo el gamberro.

─Violante es dama fogosa, que el amante se ha cagado de gusto ─dijo otro a pulmón batiente.

─Estos requiebros son dignos de Don Tragacanto de Meapolis, cuando fue a rondar a la condesa de los Siete Orinales ─se burló un tercero.

─Vosotros sabíais que me correrían y me preparasteis esta encerrona ─les echó en cara un dolido Terco.

─Nosotros solo creíamos que Violante estaba por tus huesos, pero no sospechábamos que os los quería quebrar todos ─respondió Riquelme.

─ ¡Así os parta un rayo a todos, mal nacidos! ─estalló Tirso.

─ ¡Cuida esa boca, deslenguado! Si no sabes aguantar una broma, vete del pueblo.

─ ¡No sin mandaros al infierno, malditos!

─Pues espera, que antes de ir te vamos a dejar un recado ─y entre todos le metieron otro repaso al pobre caballero, dejándolo tirado en una esquina en manos de la inconsciencia.


 


lunes, 15 de junio de 2026

Noche de ronda (III)


 

Cuando la luna bañó de plata la plateresca fachada del palacio del tercer conde de Trijueque, púsose Tirso bajo el balcón tras cuyos cortinones una trémula luz veíase entre sombras que iban y venían. Verdad era que no terminaba de ver claro semejante lance amoroso, que en las novelas de caballerías este tipo de desahogos no eran propios, pero si una dama demandaba que cantaran bajo su ventana, él obedecía servicial.

 

Asómate, asómate al balcón,

Carita de azucena, y así verás

Que pongo en mi canción

Suspiros de verbena.

 

Empezó a cantar como buenamente pudo mientras atrás Riquelme y compañía lo jaleaban por lo bajo.

 

Enredándose en el viento

Van las cintas de mi capa,

Y cantando a coro dicen

Quiéreme niña del alma.

 

En el balcón de la dama se percibió movimiento de cortinas, señal de que Violante estaba atenta al arranque de la serenata. Luego mataron la luz, que en eso entendió el rondador que la rondada rodaba embelesada hacia él, por lo que lo intentó con unos versos de su cosecha.

 

Soy cantor de la tierra de Ventorrillo

Traigo sones de veletas y postigos

Que van llenando balcones y pasillos.

 

El hacendado lirismo de aquellos versos pronto hizo mella en la dama, que Tirso bien oyó abrirse la puerta del balcón, señal de que Violante ya no era dueña de sí y quería responder a sus glosas. Sopesaba continuar con una estrofa a la manera de Petrarca o tirar a lo seguro y marcarse una coda de trovador provenzal, cuando algo lloviole de lo alto. Presto entendió que no era ninguna prenda de amor que Violante le ofreciera, pues aquellas aguas que por él cayeron en su olor y color eran en todo iguales a los orines. Y lo peor es que venían mezcladas con aguas mayores, particularmente unos zurullos de buen tamaño que cerraron la boca de Tirso de sopetón. Calado de arriba abajo quedó, y todavía no había digerido el mensaje implícito en la airada respuesta de Violante, cuando en el piso bajo se abrió una puerta lateral y por ella salieron cuatro lacayos mal encarados y armados con palos.