lunes, 4 de mayo de 2026

Muerta la titular


 

Los bancos levantan consenso general, nadie tiene peor fama. El sector financiero es un inmenso sumidero que engulle todo lo que atrapa. Entidades crediticias a las que no damos crédito de tantas fechorías hechas y por hacer, capitalismo del sablazo, madre de todas las crisis, pandemónium mercantil, vampiros corporativos, trituradora de haberes ajenos. Lo mejorcito que ha dado el capitalismo, que ya es decir. Hoy traemos una entrañable historia sucedida en una de tantas sucursales abiertas por el mundo y que describe muy bien al sector.

Los hechos sucedieron en el estado de Odisha, en la India. Un hombre se acercó al banco con la intención de sacar el dinero de la cuenta de su hermana, recientemente fallecida. De inmediato sonó la alarma de Retirada de Efectivo y se declaró el zafarrancho corporativo. Se pusieron en marcha todas las trabas burocráticas para que tal contingencia no se llevara a efecto. Tenían un factor a su favor, el hombre era analfabeto. Si torean sin despeinarse a gente con tres licenciaturas y dos másteres, imagínense a un paisano sin formación. Según su versión, los del banco le dijeron que para sacar el dinero tenía que ir la titular de la cuenta. El hombre no paraba de decir que su hermana ya ni sacaba ni metía, que estaba muerta y enterrada. El de la ventanilla respondía que ése no era problema suyo, y sin la autorización de la titular no se llevaba una rupia. Visto que sin su hermana no había negocio, cogió una pala, se fue al cementerio, la desenterró y en olor a podredumbre se presentó con ella en la sucursal. Aquí está la titular, venga la pasta.

Los empleados de la sucursal llamaron escandalizados a la policía. Personados en el lugar del suceso, y a la vista de que la hermana no estaba en condiciones para gestionar su patrimonio, bastante magro, recabaron la información pertinente. Entonces los ejemplares empleados bancarios insistieron en que ellos solo reclamaron el certificado de defunción, y que en ningún momento intentaron poner trabas al desconsolado hermano, dónde se ha visto eso, si ellos están para servir a su distinguida clientela y solo viven para facilitar sus gestiones, que la culpa era del hermano de la finada, que se puso obtuso y optó por decisiones tremebundas.

Siempre que hay bancos por medio la autoridad hace la vista gorda, faltaría más. Al final, devolvieron a la hermana a su última morada y la policía ayudó al hermano con los trámites pertinentes al fin de embolsarse los veinte dólares que le dejó la finada. Esperamos que no se resientan mucho las cuentas del banco por semejante desembolso.

A la hora de captar capital todo es prometer hasta que metes. Luego, si te he visto no me acuerdo. Que si falta una autorización, que si la abuela fuma en pipa, que si el mercado de futuros de Chicago está muy volátil, que si hay nubosidad variable en la Azores. Y después resulta que los ladrones son los que van con la media en la cabeza.