lunes, 30 de noviembre de 2020

Horóscopo 2021(I)


 

Tras los últimos errores de lectura de la máquina de horóscopos marca Acme que utilizábamos hasta la fecha, hemos adquirido un prototipo del Instituto de energía fotoatómica de Ventorrillo que nos garantiza unos niveles de efectividad sin comparación en el ramo. Una vez puesto en marcha esto es lo que dice sobre el año que viene:

Aries: iluminar apocalipsis es un trabajo gratificante pero muy mal pagado aun en los tiempos que corren. Si no puedes vencer a tu suegra, invítala a un maratón de pelis de Cantinflas, todo sea por salvar tu matrimonio. Para mantener la distancia social lo mejor mascarillas con olor a ojo.

Tauro: telenotrabajar no forma parte de la nueva realidad laboral. La larga convivencia en casa en pijama conseguirá que tu pareja adquiera la belleza madura de los seres imprescindibles. Las subidas de tensión pueden estar debidas a lo apretadas que llevas las dos mascarillas.

Géminis: en estos tiempos de placeres caseros, amor es dejarle elegir en el menú de Netflix y no arrepentirte de ello. Medir la productividad por el número de veces que visitas la máquina de café te beneficiará. Para esos días invernales lo mejor es subirse la mascarilla hasta las cejas.

Cáncer: lo de las orgías tendrás que dejarlo para cuando escampe, follar en grupo puede tener imprevistos efectos. Tus conferencias sobre acondicionadores emocionales estarán de bote en bote. Tu garganta seguirá dándote problemas, por prevención deberás dormir con mascarilla.

lunes, 16 de noviembre de 2020

Caza fantasmas


 

La gente estaba mal de antes, con lo de ahora ya van cuesta abajo sin frenos. La pandemia ha dado alas a ideas peregrinas que explican qué hemos hecho para merecer esto y quién ha soltado los perros de la guerra. Unos apuestan por el clásico contubernio judeo alienígena que busca convertirnos en zombis que curren de mineros en el cinturón de asteroides. Otros ven un complot de Putin, Soros y los maragatos para implantarnos chics en el píloro. También hay partidarios de un experimento planetario de la asociación de psiquiatras argentinos para trabajarnos el ego por las bravas. Sospechamos que tras tanto desvarío lo que hay es un poco de miedo y un mucho de tedio por meter tantas horas en casa. Apuntalamos la teoría con una noticia de Bélgica, entrañable país cuyos habitantes parecen haber nacido antes de los dolores. Wim Coppens y tres colegas tienen una asociación sin ánimo de lucro dedicada a investigaciones paranormales. Hace poco declaró a una tele pública que no dan abasto con llamadas reportando todo tipo de fenómenos extraños en domicilios particulares. El personal pasa mucho tiempo en casa y acaba flipando, encontrando versos del Necronomicón en los paquetes de lentejas y viendo la sombra de Nosferatu tras las cortinas de la ducha. Meses de encierro es lo que tienen, te acabas cruzando por el pasillo el fantasma de la tía Enriqueta, ves a Elvis vaciando el mueble bar o al bajar la tapa del retrete oyes gritos ahogados de valquirias. Coppens es un tipo pragmático, asegura que la mayor parte de las incidencias tienen explicaciones pedestres, cañerías que rechinan pidiendo la jubilación, cuadros eléctricos de cuando Matusalén se meaba en la cama, la luz del espejo del baño que se refleja en la botella de Campari proyectando en el techo algo parecido al santo grial, o insectos royendo las entrañas de madera. Aun así, la clientela está alborotada, al primer crujido del parqué creen oír las trompetas del apocalipsis y luego vete tú a decirles que no es para tanto. Menos mal que por aquí esas cosas no pasan, tenemos los pies en el suelo, y generalmente fuera de casa.

lunes, 2 de noviembre de 2020

Ropa sucia


 

Los judíos son un pueblo con una larga historia. En ella han tenido que bregar con mandatarios de todos los pelajes, empezando por los faraones del país del Nilo y terminando con los presidentes del país de los yanquis. Al primero le administraron siete plagas por ponerse terco, a los últimos les han condenado a lavar su ropa sucia, que para eso son el pueblo elegido. Eso es lo que se desprende de unas declaraciones de funcionarios de la casa blanca, hartos de que cada vez que el primer ministro israelí pasa por Washington lo hace con media docena de maletas llenas de ropa sucia. Netanyahu, haciendo gala quizás de la proverbial racanería judía, aprovecha el servicio de lavandería de sus anfitriones para hacer la colada a coste cero. Según las mismas fuentes, no hay visita en la que no les haga la misma jugarreta.

Si hay algún lugar donde la ropa quede blanca de verdad, ese será posiblemente la casa blanca. Políticamente sin embargo, conviene lavar los trapos sucios en casa, no sea que alguno se vaya de la lengua contando los lamparones y palominos que van dejando por ahí. Otra cosa es que Netanyahu se sienta en los USA como en casa, que el lobby judío manda mucho por allí y las facturas las pagan otros. También es verdad es que los americanos llevan años blanqueando la política israelí, sobre todo en su relación con los palestinos, por lo que es normal que el primer ministro tire luego de sus lavadoras y secadoras. El asunto no deja de ser una ridiculez de los Netanyahu, que tiene aversión a pagar la lavandería, pero sea Biden o Trump el que gane las próximas elecciones, seguro que el amigo judío seguirá haciendo su colada allí. Y dadas las confianzas que se toma, yo no perdería de vista las toallas.