
El futuro cada vez está más cerca, casi a la vuelta de la
esquina. Para muestra, dos botones. Un entendido en criptomonedas, Jeffrey
Berns, jefazo de Blockchains LLC, quiere construir en el estado de Nevada una
ciudad gobernada por una compañía privada, concretamente, la suya. El listo de
Jeffrey nos quiere convencer de las ventajas de su proyecto alegando que con
una corporación al mando la innovación tecnológica no estaría limitada por el
gobierno tradicional. Los responsables políticos del estado se lo están
pensando, pero si en Las Vegas mandan las ruletas y la mafia, no creemos que
vayan a poner muchas pegas a la oligarquía del chip. En la nueva tecno urbe
habría algún representante público, pero el bacalao lo cortaría el CEO y sus
mariachis. Seguramente, los habitantes de esa ciudad futurista pasarían a ser
meras mercancías, consumidores a los que se cobraría hasta el desgaste de las
aceras o la puesta del sol. En la nueva realidad privada como no consumas a los
niveles deseados por los accionistas te convertirías en un asocial, o mucho
peor, un comunista. En caso de no pagar todas tus facturas, porque vivir allí
no será barato, la empresa se quedará con tu alma, la convertirá en avatar de
video juego y algún niñato gordo de Connecticut la utilizará para destripar
zombis con diarrea.
Pero si el clima de Nevada no os gusta podéis ir a la
soleada Texas. Allí, Elon Musk ha iniciado los trámites para construir
Starbase, peliculero nombre para la nueva ciudad cerca del centro de
lanzamientos de sus naves en Boca Ratón. En Twitter decía en plan promotor
inmobiliario que de allí a Marte y luego a las estrellas. Elon Musk, bajo su
disfraz de gurú tecnológico, esconde un carácter de tirano de manual, a saber
de qué sería capaz como alcalde. Comenzaría por implantar la jornada laboral de
doce horas 364 días al año, que conquistar el espacio no está reñido con la
esclavitud. Al final, los que viajen a Marte lo verán como una liberación. Los
que nos quedemos aquí seguiremos al albur de estos visionarios del futuro, cada
vez más amenazante.