Cuando en 1998 se estrenó Torrente, el brazo tonto de la ley, el personaje parecía sacado de una realidad alternativa. De aquella no se conocía nada tan carpetovetónicamente casposo, mugriento y facha. A día de hoy, la realidad ha superado la ficción. Los hijos de Jose Luís Torrente campan a sus anchas. Lo que fuera una parodia del macho español de pelo en pecho y mear en pared, que se viste por los pies, se cambia de gayumbos los años impares y usa la cabeza solo para embestir, se ha convertido en toda una referencia para la ultraderecha.
Pronto se estrenará Torrente, presidente, última vuelta de tuerca al personaje. En la sexta entrega se embarcará en el proyecto más ambicioso de su carrera, ponerse ciego a sol y sombras en el palacio de la Moncloa. Ante tan chusca premisa argumental, la consultora GAD3 ha montado una encuesta preguntándole al personal qué le parecería si Torrente se presentara a las elecciones. Los encuestados se tomaron el estudio demoscópico con la misma seriedad que si les preguntaran por sus preferencias a la hora de usar papel higiénico. Solo así se entiende que casi el veinte por ciento dijera que le votaría. Tras Sánchez y Feijoo, es el tercer líder mejor valorado, delante del caudillo Abascal. Normal, prefieren el original a la copia.
Las dotes de trilero marrullero son muy útiles para gobernar el país, pero a Torrente le falta mano izquierda y le sobra derecha. El puesto le viene grande, pero puede hacer grandes servicios a la patria desde segunda línea. Por ejemplo, ponerse de novio de Ayuso, dando sus buenos pelotazos sanitarios a base de manipular kits de heces o esputos, además de hacer giras por las residencias de ancianos para meterlos en vereda y ataúd. Podía redactar los discursos de Feijoo, que sabrá tratar con narcotraficantes, pero no conecta con el común de la gente. Otro puesto en el que Torrente brillaría con luz propia sería de asistente de Frigodedo, perdón, Figaredo, petulante portavoz de Vox. Podría sujetársela mientras mea, que polla española no mea sola, y de paso hacerse unas pajillas.
Torrente tiene muchas posibilidades en la política actual sin quemarse en primera línea. Ojalá se le aparezca El Fari y le convenza de que en este trance tan importante para la nación su puesto es el de influencer-propagandista-acosador-pseudoperiodista y apatrullar la ciudad amargando la vida a la turba zurda que ensucia las calles de nuestra patria. Dios los pille confesados.

16 comentarios:
Chafardero:
para mí tengo que tanto la fachosfera como la progresfera tienen más en común con Torrente de lo que piensan, creen o desearían.
Salu2.
¿Y qué tal como Defensor del Pueblo? :))
Me parece que minusvaloramos sus posibilidades, aunque imagino que Segura, siempre tan oportunista, habrá pensado ya en otra posibilidad mayor para la siguiente ocasión: Torrente, amo del mundo. Trump y Netanyahu siempre serán un gran desafío para el detective.
Se dice mucho eso de que la realidad supera a la ficción, pero en este caso la primera se inspira en la segunda. Algo muy frecuente en la política de los tiempos actuales; bueno, en la política y en más cosas.
Conozco varias docenas de personas qu elo votarían sin dudarlo...
Saludos,
J.
Sí, al final tira del arquetipo de cafre ibérico, que se puede ver en todo el espectro político
O de entrenador del Atléti
La verdad es que con Trump podría hacer un dúo humorístico de alto voltaje
Lo que pasa es que la realidad no da ninguna risa
Por desgracia yo también
Yo solo vi la primera película de Torrente.
Si se presentara de verdad igual ganaba... así está el país...
Me da bastante pereza esta nueva entrega de Torrente, y eso que la primera me parece muy buena, un personaje bien creado que solo puede ser entendido del todo en nuestros lares. Lo que vino después fue estirar el chicle para hacer caja, incluir cameos de los famosos del momento y domesticar lo turbio de la propuesta inicial para hacer de Torrente algo casi simpático para el espectador. Dicen que esta mejora a las anteriores, lo cual no es difícil, así que igual merece la pena verla. Tengo curiosidad por ver cómo se ha manejado Segura para hacer el humor de Torrente en estos tiempos convulsos.
Mejor no probar, por si acaso
Yo vi las dos primeras y no creo que repita, Torrente repite el mismo chiste hasta el aburrimiento, y no creo que haya cambiado a estas alturas
Era la mejor, después más de lo mismo hasta aburrir
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