lunes, 26 de enero de 2026

Vacaciones


 

—Busco un destino para estas vacaciones, algo exclusivo y original.

—Un resort en Bali, todo incluido con la piscina rebosando de champán, caviar por arrobas, repostería afrodisíaca, spa relax a cargo de profesionales de reputada solvencia, y los coros y danzas del ejército ruso disponibles 24 horas. 

—Una o dos veces está bien, más cansa, sobre todo la balalaika.

—Tenemos una oferta para bucear en la gran barrera de coral.

—Eso ya está masificado, me crucé por allí con el vecino del cuarto.

—Una semana en un frenopático donde los locos han declarado la dictadura de los majaras. Puede acceder a sesiones de electroshock y menús regados con haloperidol.

—Mi mujer estuvo una temporada ingresada en uno de esos centros, dice que hay poca democracia interna. 

—¿Hacer salto base en los fiordos noruegos disfrazado de caperucita?

—Eso es más viejuno que la colección de vitolas de puros de mi suegro.

—Una semana de desconexión total en una aldea del maestrazgo, sin electricidad ni agua corriente, aprendiendo a vivir en la naturaleza, plantando ajos y haciendo compost.

—Yo con regar los dos geranios que tengo en el balcón me doy por conectado con la naturaleza. 

—Me lo pone difícil. En fin, hoy nos acaba de llegar una propuesta, lo último en vacaciones extremas.

—Cuente, cuente.

—Cruzar el mediterráneo en una patera llena de inmigrantes. Viva la aventura mientras se solidariza con el tercer mundo.

—Parece interesante.

—Además está la opción de cruzar el Sáhara a pinrel antes de embarcar. Será la envidia de sus amistades.

—Desde luego, luciría moreno y me quitaría algún kilo de más.

—Y si se le hace pesado, le extraemos en helicóptero en cualquier momento.

—Decidido, me apunto.

—Bienvenido a la aventura.

lunes, 12 de enero de 2026

Sin munición


 

─ ¿Está el enemigo? Que se ponga. Mira, que andamos cortos de balas, así que hemos pensado que nuestros soldados hagan bang-bang, como que disparan, y vosotros os vais muriendo, ¿de acuerdo?

Esta variante del famoso monólogo de Gila bien se puede aplicar a la noticia que hoy tenemos entre manos y que atañe no al glorioso ejército español, si no al más glorioso todavía ejercito holandés.  Estaba la soldadesca en plena refriega en un ejercicio de tiro cuando ocurrió lo impensable, no quedaban balas para alimentar sus rifles. Los oficiales al mando, entrenados para solventar cualquier contingencia bélica hasta en las más extremas condiciones tácticas, echaron mano de una artimaña que para sí hubieran querido Anibal o el Gran Capitán, dada su audacia. Ordenaron a la tropa que gritaran ¡bang! ¡bang! mientras hacían como que disparaban y seguían con el ejercicio. Con semejante pantomima la moral de la tropa está por los suelos. No sabemos si los soldados necesitarán apoyo psicológico o alguna terapia de choque para asumir el trauma. La excusa que dio el ejercito es que habían gastado muchas balas en el extranjero y no les quedaban para el consumo local. La empresa suministradora explicó que tienen muchos frentes abiertos, se dispara en todas partes y no dan abasto. El alto mando holandés es consciente del problema y no parará hasta que sus hombres estén armados hasta los dientes, o al menos hasta es sobaco.

Esta no sería más que una anécdota de sargento chusquero si no fuera porque la OTAN y sus mariachis acaba de aumentar en chorrocientos mil millones su presupuesto. Porque un ejército sin munición es como una iglesia sin crucificado o un PP sin corruptos. La subida no ha sido suficiente, hay que dedicar la mitad del PIB a que nuestros chicos estén debidamente pertrechados. Necesitamos más balas, más bombas, zambombas, bazucas, granadas de vacío, tanques pardos, submarinos amarillos, cazas de espacio profundo, bombarderos de alfombra, drones roscachapas, y sobre todo cabras, muchas cabras para la legión. La civilización occidental está en juego.