lunes, 23 de noviembre de 2009

Turismo trash

meando en comandilla

En el casino de Ventorrillo, uno de los epicentros de la vida cultural del país, los martes en que la Champions Ligue lo permite, se celebra un cine fórum donde se revisitan cintas clásicas de ayer y hoy. Hace poco le tocó el turno a El turismo es un gran invento, del malogrado Martínez Soria y el inmortal López Vázquez. En el debate posterior salió a colación la escasa implantación que tiene en la capital del páramo el sector terciario, sobre todo la industria turística. Conocido el espíritu emprendedor de los lugareños, allí mismo se nombró una comisión, por el democrático sistema del pito pito gorgorito,  para que estudiara el posible remedio a esta carencia estructural.
Con el concejal de fiestas a la cabeza, se acordó que el plan tendría que estar en consonancia con la biodiversidad y el desarrollo sostenible, y ante todo, que fuera biodegradable. Las reuniones de la comisión, siempre ante unas botellas de Campari, fueron tan encendidas como fructíferas.
Como en Ventorillo hay sol de sobra y arena la que quieran, se pensó en el turismo de playa, hasta que cayeron en la cuenta de que el mar más cercano está a quinientos km y el agua de la que disponen malamente les llega para lavarse los sobaquillos muy de vez en cuando. Otra opción sería explotar el rico patrimonio histórico del pueblo, que ya era antiguo cuando a los romanos en un mal día se les ocurrió conquistarles. Gótico y románico tenían a patadas, así como estatuas de héroes locales como Quinto Terco, además de las famosas cuevas cantarinas, y cien rincones llenos de historia y telarañas. Pero este tipo de oferta para snobs e intelectuales de fin de semana contaba con una gran competencia, que cualquier pueblacho, como Valdenabos, la siempre vil, podía ofrecer ermitas consagradas a algún mártir sabiamente sodomizado por los  paganos,  o una venta usada como picadero por Lope de Vega o convento de monjas por el que se colara el Arcipreste de Hita a levantar hábitos.
Había que marcar la diferencia, llamar la atención, dar la campanada. Y en esto descubrieron que la oficina de turismo de Finlandia  presumía de que en ese país cualquier tipo de competición, por chorra o estúpida que pareciera, era objeto de protección y promoción, siendo seguidas por hordas de turistas, clase social que desconoce el buen gusto y el sentido del ridículo. Había que aclimatar la idea a la idiosincrasia de Ventorrillo y asombrar al mundo.
Así, se enteraron  que el lanzamiento de móvil era uno de los concursos más celebrados. No explicaban si lo que intentaban mandar lo más lejos posible eran Nokias descatalogados o N 97 recién comprados. En Ventorrillo pensaban hacer dos categorías: lanzamiento de Iphon para pijos y lanzamiento de teléfono fijo para jubilados. Cada concursante tendrá que aportar él mismo el material a lanzar. Se está negociando con la Telefónica la donación de un llavero para el ganador.
Otra prueba que parece interesante es la carrera llevando a la mujer a cuestas, siendo posible que sea la tuya propia o una prestada para la ocasión. Pero acarrear con la parienta es un tema delicado porque como se te escurra en una curva y se escoñe, luego te vienen acusando de malos tratos por usar  a las mujeres como a los fardos. En vez de esta modalidad, se estudia llevar de paquete a la suegra, pues en caso de descalabro las autoridades serían más comprensivas.
Lo del fútbol ciénaga por estas latitudes no se iba a entender, que aquí este deporte de toda la vida ha estado de lodo hasta los calcañares, pero en cambio la comisión propone un juego de estrategia e inteligencia como es el lanzamiento de enanos. Consiste en agarrar a un individuo de estatura alternativa y lanzarlo lo más lejos posible. Hay dos variantes, según la marca se establezca al segundo o al tercer bote.
Además de estas disciplinas finlandesas, se celebrará un deporte de gran raigambre local como es el campeonato de succionar flanes. A ver cuántos flanes de huevo (no de vainilla como esos mariquitas de Valdenabo) se es capaz de sorber en cinco minutos.
Y como definitivo reclamo turístico la comisión va a  proponer a la alcaldía el entrar en esa antología de la estupidez humana que es el libro Guinness de los records con una proeza nunca antes lograda. Reunir a cinco mil tíos para que meen todos a la vez. Como se puede ver en la fotografía, ya se están realizando los ensayos generales, cada uno con la suya,  conscientes de la gran importancia que tiene para el futuro del pueblo lo que se traen entre manos. Con esta hazaña las puertas de la historia se volverán a abrir para Ventorrillo del Páramo.

6 comentarios:

Un paseante dijo...

La verdad es que, dentro del tono general de coña, tienes una mala leche de mucho cuidado... ¿No serás gallego..?
Somos carne de record Guinness: es en lo único en los que nos parecemos a los sajones, en la gilipollez. En la eficiencia y el sentido calvinista del trabajo y el esfuerzo, en el sentido de unión no, por supuesto: lo bueno de ellos que se lo queden ellos.

chafardero dijo...

Por aquí prima más la idea de que el trabajo es un castigo divino, así que va todo manga por hombro.
Y gallego no soy, pero sangre sí que tengo sí. de ahí creo que me viene la guasa.

noveldaytantos dijo...

A mí me costó creerlo, e incluso después de haberlo visto aún no me lo creo del todo. Existe un blog que se llama tiosmeando.blogspot.com donde hay una extensísima recopilación de tíos meando en las posiciones más increíbles.
Desde luego "hay gente pa to".

chafardero dijo...

Mucho desahogado es lo que hay.

Daemonicus Imprimatur dijo...

Sangre gallega, qué grande eres joer. Ventorrillo se va a convertir en un hito de la sociología popular.

chafardero dijo...

Es un pueblo con un gran pasado y con mucho futuro, gracias sobre todo al turismo de bragueta.