viernes, 21 de marzo de 2008

Al mando




No sabemos si es que la curiosidad humana no conoce límites, hay más gente ociosa de la que parece o es otro estudio de mercado más, pero aquí vienen con una encuesta en la que se analizan las costumbres del ciudadano consumidor en relación al mando a distancia. Como siempre, nuestro país ocupa las primeras posiciones del ranquin, que a darle al botón no nos tose nadie.

Somos los que más mandos tenemos en casa, los que más importancia le damos al hecho de manejarlo y los que más se pelean por él. Nos siguen de cerca los franceses, alemanes o británicos, pero aquí despuntamos en todas las categorías. El 70% tiene más de cuatro mandos, suponemos que manejarán con ellos hasta la olla exprés o la aspiradora. El 72% le da mucha importancia a poseerlo, con lo cual una de cada cuatro peleas familiares es por el aparatito de marras. Y no creemos que discutan como nuestros vecinos franceses entre ver un concurso de ortografía, un documental sobre las costumbres migratorias de los pelícanos o un debate acerca de la situación de los derechos humanos en el Tíbet. Aquí la greña es para dilucidar entre una teleserie de aspirantes a suripantas, las declaraciones en exclusiva de una pelandrusca retirada o los goles que ha metido este domingo el que la retiró. En esta guerra suele ganar la mujer, el 46% le da mucha importancia a tener el mando por el mango y los hombres solo el 33%, lo que explica que estén los bares llenos los días de partido por hombres derrotados haciéndose los gallitos ante los colegas. Para que se vea quien lleva los pantalones.

Mucha gente tiene un vínculo emocional con el mando de marras, y no sería descartable en el futuro terapias de desintoxicación, que los hay que quieren hacerte callar apuntándote con el trasto o que mientras sueñan están dándole al dedo para ver si logran cambiar de canal porque no les gusta lo que ven. Y menos mal que se cree que son difíciles de manejar, que si no llegaría la sangre al río.

2 comentarios:

Effie dijo...

Mi relación con el mando a distancia:

- El 5% de ocasiones de posesión del cacharro acaba suicidándose tirándose del sofá al suelo sin ningún miramiento por mis lumbares. Y digo miramiento por qué el 100% de estas ocasiones las pilas acaban en otra dimensión.

- El 86% de las veces descansa debajo de mis posaderas, declarándose oficialmente perdido, haciendo que me duerma en el sofá plácidamente por no levantarme a desconectar a mano la televisión. (Entiéndase desconectar a mano arrancar el enchufe de la red, que desde el primer día los botones frontales tienen puesto el bloqueo infantil y no tengo ni idea de como quitarlo. He consultado con el pediatra, por eso de que él se relaciona con niños y yo no, y me miró raro.)

-El 9% de ocasiones restantes, directamente NS/NC.

chafardero dijo...

Creo que su mando a distancia tiene vida propia, y más le vale que lo vigile o cualquier día se va a encontrar con que le obliga a tragarse partidos en diferido de la liga serbia o un maratón de programas de bricomanía