Chistes: Carta de Pepito a los Reyes Magos
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Estimados Reyes Magos:
Les extrañará que les escriba hoy 7 de enero, pero quiero aclarar ciertas
cosas que me han ocurrido desde el dia 1 de este mes, en ...
Mundo rojo (VII)
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Hola, Bárbara.
Sí, ya sé que no te gusta que te llame Bárbara, que eso es para los
clientes, que si te llamo Bárbara es porque estoy cabreado. Y estoy
ca...
No creo que nos movamos en los mismos círculos
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Volvemos a la carga con "Abuso de recibo", como iba a salir astronomicamente largo, lo he dividido en dos partes para que no perdáis ni la cabeza, ni la orto...
Sin Empleo
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Hace ya más de diecisiete años que el mítico grupo de rock gallego ”Los
Suaves” grabó una canción sobre lo que entonces, ahora y siempre será un
auténtico ...
Farewell, farewell
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Como decía el ínclito Javier Gurruchaga en la época gloriosa de la Orquesta
Mondragón: "queridos amiguitos, niños y niñas, monstruos y monstruas..."
Lo de...
In memoriam
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Hace exactamente un año que murió el viejo Philips. Se mantuvo transmitiendo
hasta que sus colores se redujeron a un verde soporífero. Desde que
falleciera...
Por desgracia, muchas son las veces que el mundo árabe es noticia por el tratamiento que reciben las mujeres, supeditadas al hombre en todos los ámbitos. Pero hoy traemos a su consideración este anuncio realizado por Guillete para Turquía donde se respiran nuevos aires. Acostumbrados, nosotros los europeos, a considerar a la musulmana una cultura que oprime y ningunea a la mujer, aquí está la prueba de que algo se está moviendo en el Islam, además de Mahoma y la montaña.
De entre los velos del oscurantismo, los pañuelos de la represión o los burkas de la esclavitud, surge la nueva mujer árabe. Una mujer segura de sí misma, autónoma, independiente. Una mujer que trata de tú a tú al hombre, capaz de tomar la iniciativa, de llevar la voz cantante, que sabe lo que quiere y sabe cómo conseguirlo. Y este anuncio es la prueba de la nueva época que se avecina en que las mujeres dominarán el mundo árabe. Que tiemble Occidente.
En la familia Peláez eran diarias las broncas a causa de quien manejaba el mando a distancia. Al final, gracias a un asesor matrimonial, llegaron a un acuerdo de compromiso. De ahora en adelante será Lucas, el gato al que tan pancho se le ve en la foto, el encargado de decidir qué es lo qué verá la familia Peláez. Por ahora parece que a Lucas lo que más le van son las pelis de terror, tipo Beethoven uno más en la familia o 101 Dálmatas.
Ya estarán todos al cabo de la calle de la que se montó el otro día en el auditorio del Yerba Buena Center, allá en California, donde Apple presento su nuevo gadget, el iPad. Desde Repámpanos mandamos a nuestro reportero todoterreno, Wenceslao Revellón, para que nos mantuviera informados. Podemos presumir de que ésta su web fue la única en todo el planeta que hizo una cobertura total en tiempo real, vía telégrafo y teletipo, de lo que allí se trató.
Pero una vez acabado el circo mediático, Steve Jobs, que había divisado entre el público a Wenceslao, le invitó a tomar unas cañas, no en vano son viejos conocidos, que hace años que forman una de las parejas de mus más duras de roer. El bueno de Steve, muy animado por el éxito de su presentación y por las cervezas trasegadas, acabó sincerándose con nuestro corresponsal.
Se dejó ir de la lengua y contó que de cara al verano, en plena operación bikini, tienen pensado presentar en sociedad el aparato llamado a revolucionar la informática de consumo del siglo XXI: el iPheso. Se preguntarán qué es esta nueva idea de los de la manzanita. Según Jobs, el mundo de las básculas prácticamente no ha evolucionado nada desde los tiempos de la romana, y ya era hora que Apple entrara en un mercado con un potencial de crecimiento tan grande. Hay que tener en cuenta, según nuestro gurú, que la sociedad actual, de tanto vivir en red, enganchada al iPhone, al iPod o a cualquier otro cachivache, ha creado una tendencia al sedentarismo que repercute en el aumento de las lorzas. Y aquí es donde entra en juego el futuro iPheso: el primer sistema inteligente de control de peso y volumen corporal totalmente personalizable. Con él no solo sabrá en todo momento los kilos que tiene y los que le sobran, su talla, la evolución de sus excrecencias adiposas o su historial de ayunos y comilonas. También tendrá controlados el colesterol, el ácido úrico, los biorritmos y el tránsito intestinal. Y todo con la elegancia, clase y calidad que Apple imprime en todos sus productos.
En la foto vemos un prototipo al que resta pulir algunos detallitos, pero cuenta Wenceslao que Jobs, a la octava caña, le confesó que el nuevo dispositivo, como ya es norma de la casa, contaría con una pantalla táctil, en este caso especialmente diseñada para ser utilizada con los dedos de los pies. También dispondrá de un paquete de software muy completito, en el que destaca un convertidor de medidas, para pasar los kilos a libras y estas a arrobas, junto con un programa de pedicura. Pero lo que está destinado a revolucionar el medio es que junto al iPheso se abrirá una Appel Natur House Store, para que todo aquel que se haya quedado horrorizado al ver su calado corporal pueda acceder directamente a la tienda on line donde en un periquete le prepararán una dieta totalmente personalizada a base de bebidas inteligentes y alimentos transgénicos de última generación, aderezados con combos de hierbas orientales que le harán más fácil el duro trance de no comer para no engordar.
Lo que no dejó claro el mandamás de Apple es el precio de este nuevo gadget, pero consideró que tendría que estar por encima de los 500 euros, pues sino los macqueros no se dignarían a comprarlo. Y es que con nada disfruta más un appleadicto que con darle a ganar a su compañía preferida. Según Revellón, es pronto para saber si con este nuevo juguete high-tech el usuario va a adelgazar, pero su bolsillo seguro que sí.
Para todos aquellos que no hacen más que quejarse de los rigores del general invierno, aquí les traemos alguna idea para sacarle partido a la cruda situación. Nada mejor para entrar en calor que una cervecita bien fría.
Como todo el mundo sabrá, el mundo en los años cincuenta y sesenta del pasado siglo era una inmensa y feliz república ye-yé, gobernada bajo la sabía mano de Juan de Pablos, para delicia de sus entregados súbditos, perennemente acunados por la lánguida sensualidad de François Hardy, la pizpireta ingenuidad de France Gale o el travieso Serge Gainsbourg. En un guateque sin fin Juan iba enlazando al pericoloso del Celentano con las estilosas Ronettes, o a Rocío Durcal, más bonita que ninguna, con Cliff Richard, más guapo todavía. Mientras, Brian Wilson manejaba su coche directo a la ciudad del surf, donde ya Frankie Avalon hacía estragos entre los corazones desprevenidos. Un continuo torbellino pop lo llevaba todo. Pero los tiempos fueron cambiando sin remisión, y Juan de Pablos abrió en la radio una ventana a esa mítica época de la música y la llamó Flor de Pasión, programa de Radio 3 que el pasado 22 ha cumplido 31 años. Por esa ventana hemos visto pasar a los deliciosos grupos duduá y high school de los 50-60 con sus cancioncillas titilantes que se pegan como la gomina, a grupos folkys y su idealismo campestre, a Phil Spector con su muro y sus chicas o a cantautores franceses e italianos contando las verdades del barquero. Y luego, tras un instrumental para separar fases, los punk-rokers de Los Ramones, los primeros Secretos, Los Vegetales, Los Suspensos y tantos otros. Y como guinda una de sus recoleterías, cancioncillas perdidas, sencillas y dicharacheras, verdaderos pildorazos pop. Pero Flor de Pasión no es solo una mirada atrás llena de cariño y buen gusto. El magisterio de Juan de Pablos se deja sentir a lo largo y ancho de la música indy, desde Family a Los Fresones Rebeldes, Cola Jet Set, L Kan, Las Escarlatinas, Airbag, Parade y tantos otros que nos regala en cada programa. Porque el secreto de Flor de Pasión reside en saber escuchar la música con la misma candidez e ingenuidad de un adolescente, en mantener intacto el deseo de sorprenderse ante una canción bonita y ofrecerla a los oyentes de forma cálida y cercana. Nada que ver con otros mercenarios del micrófono que te quieren vender listas de éxitos más falsas que los billetes del monopoli. Aún recuerdo aquella fiesta yeyé con Juan pinchando en la que nos dedicó a mí y a mi chica una canción de los Belmont. Hoy soy yo el que le dedica este tema de la Casa Azul que recoge perfectamente el espíritu del programa. Gracias a Flor de Pasión, todos los días ellas cantan para nosotros.
Se oyó la voz del marido pasillo abajo mientras yo cama arriba le daba candela a su mujer. Tierra trágame pensé mientras me venían a la cabeza los bíceps de acero inoxidable del menda y que como diera conmigo iban a necesitar una espátula para despegar mis sesos del techo. ¿Pero éste no estaba trabajando?, yo que sé, vístete rápido que yo salgo a entretenerle. Se puso una camiseta y cerró tras de sí. Yo el pantalón y la chaqueta vaquera. Todo lo demás, calzoncillos, calcetines, camiseta, con las prisas y el miedo, lo fui metiendo en los bolsillos y en un costado bajo la chupa mientras esperaba acontecimientos.
Por lo que se oía fuera, el inoportuno marido se había accidentado en una mano en el trabajo y le habían mandado a descansar justo cuando procedíamos a su coronación. ¡Qué peligro tiene la siniestralidad laboral, sobre todo si deviene en un ataque de cuernos! No me llegaba la ropa al cuerpo de recordar la mala ostia que gastaba la pareja de mi amante. Seguía el hombre dando pelos y señales de cómo el malvado palé fue a machacarle el escafoides, que en el hospital le han dicho que tiene para una semanita, que ya me lo decía el horóscopo que cuidado con el curro, que como ostias voy a jugar ahora a la play. Todo esto mientras no dejaba de pasar por la puerta de la habitación y su mujer intentando tranquilizarle y alejarle de la zona cero. Yo mientras aguantaba la respiración y prometía al Sagrado Corazón de Jesús que si salía con bien de esa me iba de misionero a África a despiojar negritos.
Al rato oí la ducha, se abrió la puerta y mi hasta hace poco dulce amor prohibido y ahora objeto de perdición me dijo rápido rápido, yyo como un caballero que soy hice caso a mi dama y de paso evité darle un disgusto al dueño de la casa. Pulverizando todas mis anteriores marcas de velocidad, dejé atrás el pasillo, el descansillo, las escaleras, el portal y la calle de esa rubia teñida que me había invitado a tomar un café y casi acaba con su marido metiéndome un puro.
Las ventajas de vivir en el extrarradio es que puedes perder la vista por amplios descampados, jugarte el pellejo en las cunetas entre un tráfico salvaje y que no abundan los sitios recogidos para poder recomponer la figura y colocar la ropa en su sitio. Con el susto, no detuve mi ordenada huida hasta que no me vi en la parada de autobús, una mala tejavana barrida por el viento de finales del otoño que a mí, que solo llevaba la chaqueta vaquera, me calaba hasta el tuétano.
Dos señoras que allí estaban, bien embutidas en abrigos y bufandas, dejaron caer un suspiro al ver mis pintas, jorobado y con ropa saliéndome por cualquier sitio. Uno que es un caballero y no se desnuda ante una dama más de lo estrictamente necesario, aguanté como pude el puto aire que me traspasaba y no me puse la camiseta y el niqui que me daban ese encantador aire cheposo.
Media hora pasé como un jamón curándose al aire de la sierra hasta que un autobús me sacó de aquel culo del mundo y llegué a casa con un tembleque que ni bajo dos mantas amainaba. Pero más vale principio de pulmonía que veinte huesos rotos por ofender al Maciste de mi amante.
Días después me lo encontré por los bares de siempre con su encantadora esposa. Yo me hice el preocupado por su mano vendada, el se explayó en su percance, y en un momento en que su churri se separó de nosotros para hablar con una conocida, me suelta:
-Que digo que este sábado he quedado con una del curro para montármelo con ella, que si quieres, pásate por casa para entretener un rato a Yoli- me dijo como quien me manda a hacer un recado.
-Es que verás, estoy un poco resfriado, no sé si podré- acerté a decir mientras se me caían los mocos del susto.
-Sí, ya me dijo mi madre que te vio el otro día en la parada del autobús, con los calzoncillos cayéndosete del bolsillo y muerto de frio. Pero tranqui que el sábado llegaré tarde y te dará tiempo a ponértelos.
Queridos televidentes, después del fenomenal recital de habaneras a cargo del coro de laringectomizados de Valverde del Camino, en A solas con Sonsolespasamos a hablar con una de las voces más autorizadas del panorama literario patrio: Aramís Fuster. Hola querida.
Aramís Fuster: Hola Sonsoles, y muchas gracias por invitarme al programa.
Sonsoles: No hay de qué. El público generalmente solo conoce tu faceta de vidente y adivinadora, pero desde siempre has estado muy relacionada con el mundo de las letras. ¿De dónde surge esa querencia tuya?
AF: Yo creo que la llevo en la sangre. Date cuenta que mi padre era sobrino segundo de la cocinera que tenía Baroja, y eso marca mucho.
S: Pero pese a lo bien conservada que estás ya estabas en primera línea allá en los sesenta.
AF: Sí sí, yo en el 62 ya tuve una pequeña aventura con Sartre, pero era muy joven para atarme, y él, la verdad, era bastante aburrido, así que lo dejé conla Simone esa que solo tenía sexo en la cabeza.
S: ¿Y cómo te fue con Truman Capote?
AF: Ay, era brillante y hablador, pero tan pequeñajo y sarasa, que a mí que me van los hombres de verdad, pues me sabía a poco. Pero entre nosotros te diré que el personaje de Holly en Desayuno con diamantes está inspirado en mí.
S: ¿Y cuál es tu género preferido?
AF: Yo le hago a todo, lo mismo que pude mantener un romance con Paco Umbral e Iam Fleming a la vez, puedo leer a Torrente Ballester o a Risto Mejide. También me va bastante la novela histórica, y sin ir más lejos, Kent Follet escribió Los pilares de la Tierra en la mesa de mi cocina durante unas vacaciones, y era yo la que le echaba un cable cuando se atascaba, que era un día sí y otro también.
S: ¿Y la poesía?
AF: Pues de los últimos cincuenta años conozco a todos los ganadores del Adonais, la mayoría íntimamente, y no es raro que pasen por mi casa a pedirme mi nihil obstat poetas tanto noveles como consagrados, a los que recibo siempre con gratitud.
S: Tú siempre has sido una gran valedora de las jóvenes promesas.
AF: Me sabe mal decirlo pero así es. Mi visión del futuro y mi exquisito gusto hace que no me equivoque al ver un talento. Yo di el empujón a la gloria a gente como Alfonso Ussía o Daniel Steel, entre otras.
S: En su día fue muy comentado tu affaire con Vizcaíno Casas.
AF: Bueno, eso son infundios de envidiosos. Con ese gran novelista solo me unía la admiración artística y el respeto intelectual y humano. Fue una relación muy provechosa para los dos. Yo le di muchos temas para su novela El español y los siete pecados capitales, y en esa época fue cuando en una gala poética sobre José María Pemán tuve una inspiración divina e hice la invención del tanga.
S: ¡Anda, eso sí que es un notición!
AF: Sí querida sí, lo había mantenido en secreto pero creo que ya es hora de que el mundo sepa quién es la verdadera inventora del tanga.
S: Muchas gracia Aramís por la exclusiva. Pero después de tan intenso contacto con la crema de la intelectualidad, ¿no te ha entrado a ti el gusanillo?
AF: Pues ahora que estamos de confidencias, tengo que reconocerte que estoy terminando una novela en seis tomos, cuyo título provisional es Los hombres que sí amaban a las mujeres (sobre todo a mi), que recogiendo elementos autobiográficos sea un reflejo caleidoscópico de las múltiples vicisitudes que nos ha dado el pasado siglo XX, visto desde el prisma de un personaje femenino de fuerte personalidad e inteligencia fuera de lo común, que encarna como pocas las grandeza y amplitud de miras de la edad contemporánea.
S: Y ya para terminar, ¿alguna recomendación a nuestro público lector?
AF: Yo ahora estoy devorando las memorias de Sonia Monrroe, que recomiendo encarecidamente, por la categoría intelectual que desprenden sus reflexiones sobre la posmodernidad, el análisis crítico del historicismo en el romanticismo tardío, y sobre todo, la cantidad de sitios y posturas para hacer el amor que contiene. Todo un ejemplo a seguir.