lunes, 6 de febrero de 2017

Sobradamente preparado

peligro

Por si no están al corriente, REE es la empresa encargada de gestionar las líneas de distribución eléctrica en el país. Una tarea de gran complejidad técnica. Sería lógico que su consejo directivo estuviera formado por reputados expertos en el ramo. Pues no, con su último fichaje se han ido por las ramas contratando al jardinero Arsenio Fernández de Mesa.
Si presuponen que en REE se entra por enchufe o por servicios políticos prestados, no es verdad. La propia empresa ha pregonado el impresionante currículo de Arsenio para el puesto. Pero como suele suceder en estos casos el historial estaba más inflado que las tarifas eléctricas. No es un caso de sobre cualificación, cuando uno va de sobrao basta con que sepa accionar el interruptor adecuado. Nos informan de que el aspirante es funcionario del estado, lo cual es cierto. Pero en la categoría de auxiliar de jardinería, puesto que le cualifica como pocos para asesorar sobre el mejor fertilizante a usar con los  ficus que adornan la sala de juntas. Según su currículo, también es inspector técnico de una multinacional inglesa, lo que se traduce en una etérea  relación con una empresa de pintura para barcos. Desde su nueva responsabilidad igual se embolsa una buena comisión encargándoles repintar de verde guardia civil todas las torretas de alta tensión. Otro de los méritos que atesora son varias diplomaturas, que no es otra cosa que algún cursillo que el  ministerio de defensa impartió a los señores diputados. No sabemos si en ellos aprendió a cambiar los fusibles de la garita o a desmontar el toldo de la plaza de armas.
El señor Arsenio antes estuvo de director de la guardia civil, buen puesto para un jardinero con ganas de repartir leña. El jefe de los picoletos cambia las porras por los postes de la luz, que poca diferencia hay entre una carga policial y una descarga eléctrica, el caso es dar todo por la patria, por supuesto, debidamente remunerado. Su superior en el cargo, el ínclito Jorge Fernández, se tuvo que conformar tras su cese con una comisión parlamentaria de segundo nivel. Se ve que su ángel de la guardia, Marcelo, no estuvo diligente. Pero el ángel de Arsenio se llama Mariano y es mucho más cumplidor.
Más de 170 mil euros cobrará Fernández de Mesa a mesa puesta en REE. Pero para la ciudadanía es una buena inversión. Los próximos recibos de la luz olerán a lavanda.

6 comentarios:

U-topia dijo...

Entre los que están "sobradamente" preparados y los que están "excesivamente" preparados nos están esquilmando el país. Todo esto es bastante indignante, pero nuestras tragaderas se demuestra que son inmensas.

Rick dijo...

La evolución de don Arsenio es impresionante, y se resume en: de "niño pijo repeinado" a "no sabe usted con quién está hablando". Su proverbial chulería e ignorancia son valores plenamente conocidos y reconocidos en la sociedad gallega, y no me extrañaría que acabase de presidente del gobierno, o algún otro cargo de similar categoría. Total, para no hacer nada vale cualquiera.

Doctor Krapp dijo...

¿Qué quieres saber de Cuco Fernández de Mesa que yo te lo digo?
Sí, era un chico repeinado y pijo de Casino en Ferrol pero entre sus lindezas estaba ir con sus compinches de los Guerrilleros de Cristo Rey a darle cadenazos a algún obrero disidente preferiblemente si era joven estaba solo y desarmado, mejor con muletas. Con las chicas rojeras lo mismo. Luego tenía carta blanca porque su familia era uno de los apellidos más ilustres de la Armada Española y sus actos eran borrados de inmediato. Una joya que supo prosperar y crecer hasta ser el infausto Delegado del Gobierno en Galicia cuando el Prestige y siempre al servicio de su jefe, el Señor de los Hilillos.

chafardero JM dijo...

@ U-Topia:
Están preparados para ponerse en el lugar indicado en el momento preciso, para eso sí tienen buen olfato.

chafardero JM dijo...

@ Rick:
Con el gran referente de Rajoy, desde luego sería un digno sucesor.

chafardero JM dijo...

@ doctor Krapp:
no he querido entrar en su turbio pasado, no me apetece hacerme mala sangre. Pero llama la atención cómo se olvidan ciertos pasados violentos, mientras otros son recoradados día sí día también.