lunes, 25 de enero de 2010

A Flor de Pasión


   Como todo el mundo sabrá, el mundo en los años cincuenta y sesenta del pasado siglo era una inmensa y feliz república ye-yé, gobernada bajo la sabía mano de Juan de Pablos, para delicia de sus entregados súbditos, perennemente acunados por la lánguida sensualidad de François Hardy, la pizpireta ingenuidad de France Gale o el travieso Serge Gainsbourg. En un guateque sin fin Juan iba enlazando al pericoloso del Celentano con las estilosas Ronettes, o a Rocío Durcal, más bonita que ninguna, con Cliff Richard, más guapo todavía. Mientras, Brian Wilson manejaba su coche directo a la ciudad del surf, donde ya Frankie Avalon hacía estragos entre los corazones desprevenidos. Un continuo torbellino pop lo llevaba todo.
    Pero los tiempos fueron cambiando sin remisión, y Juan de Pablos abrió en la radio una ventana a esa mítica época de la música y la llamó Flor de Pasión, programa de Radio 3 que el pasado 22 ha cumplido 31 años. Por esa ventana hemos visto pasar a los deliciosos grupos duduá y high school de los 50-60 con sus cancioncillas titilantes que se pegan como la gomina,  a grupos folkys y su idealismo campestre, a Phil Spector con su muro y sus chicas o a cantautores franceses e italianos contando las verdades del barquero. Y luego, tras un instrumental para separar fases, los punk-rokers de Los Ramones, los primeros Secretos, Los Vegetales, Los Suspensos y tantos otros. Y como guinda una de sus recoleterías, cancioncillas perdidas, sencillas y dicharacheras, verdaderos pildorazos pop.
    Pero Flor de Pasión no es solo una mirada atrás llena de cariño y buen gusto. El magisterio de Juan de Pablos se deja sentir a lo largo y ancho de la música indy, desde Family a Los Fresones Rebeldes, Cola Jet Set, L Kan, Las Escarlatinas, Airbag, Parade y tantos otros que nos regala en cada programa.
Porque el secreto de Flor de Pasión reside en saber escuchar la música con la misma candidez e ingenuidad de un adolescente, en mantener intacto el deseo de sorprenderse ante una canción bonita y ofrecerla a los oyentes de forma cálida y cercana. Nada que ver con otros mercenarios del micrófono que te quieren vender listas de éxitos más falsas que los billetes del monopoli.
    Aún recuerdo aquella fiesta yeyé con Juan pinchando en la que nos dedicó a mí y a mi chica una canción de los Belmont. Hoy soy yo el que le dedica este tema de la Casa Azul que recoge perfectamente el espíritu del programa. Gracias a Flor de Pasión, todos los días ellas cantan para nosotros.

4 comentarios:

Daemonicus Imprimatur dijo...

Bonito homenaje. Yo me sentiría honrado. Aunque lo más cerca que he pasado por el mundo de la radio es a través de un de esos walkie-talkie, reconozco un buen programa de radio cuando le oigo y la honestidad de los que lo hacen. Brindo por ellos.

chafardero dijo...

Yo tampoco escucho mucho la radio. Solo Flor de Pasión y alguna cosa más de Radio 3, y la radio convencional me produce un profundo sopor.

noveldaytantos dijo...

Yo escuchaba Flor de Pasión hace un montón de años, de veras.
De hecho no sabía que todavía existía.
Me acuerdo porque el locutor hablaba de un modo muy peculiar, como muy lento. A mi sí que me gustaba el programa.
Bien por ellos.

chafardero dijo...

Pues sigue igual. De lunes a viernes a las nueve de la noche un viaje a todo color por la galaxia pop