lunes, 20 de junio de 2016

Peligro móvil

peligro móvil



En estos tiempos modernos que nos toca vivir hay un tótem que todos adoramos. No es el corazón de Jesús ni el libro del profeta, sino los teléfonos inteligentes, artilugios que nos tienen sorbido el seso hasta el punto de utilizarlos en cualquier lugar. Porque los hay que los usan en situaciones adecuadas, como el sofá o el trabajo, pero también en sitios más comprometidos. Ir al servicio, chequear el móvil y que acabe retrete abajo, ese iphone dorado en materia fecal rebozado, es un pequeño drama cotidiano. O el que sube fotos a Instagram y tiene que bajar del bus en un descampado pues se ha pasado seis pueblos. Pero los que ejercen de peatones embobados en la pantallita son los más peligrosos.
Va sin mirar lo que pasa a su alrededor, chateando con una churri a ver si moja el churro y acaba metiendo el pie en un charco. O dándole al me gusta en Facebook a la nueva línea de Tena Lady y un perro le mea la pernera. Cuántos van en éxtasis escuchando el nuevo dueto de Malú y Alborán y en un acto de justicia poética les cae encima el cartel de la nueva gira de la Sinfónica de Bielorrusia. El militante que deambula por la acera reenviando todos los tuits de Nuevas Generaciones de Majadahonda y es succionado por la máquina barredora del ayuntamiento. Qué decir del que tras el vigésimo visionado del salchipapa de Leticia Sabater es abducido por un comando de perreo sideral y obligado a restregar el paquete en el contenedor de residuos orgánicos. O el clásico jugón disparando pajarracos en el Angry Bird mientras cruza la calle a lo loco y sale disparado al colisionar con el repartidor de UPS.
Todo esto y más puede ocurrirle a uno por ir por la calle sin estar a lo que hay que estar. Los nórdicos, desde la moda móvil más ensimismados todavía, hace tiempo que han visto el peligro. Ahora en Estocolmo han colocado una nueva señal, que ya es oficial, que informa de “peligro, peatones usando el móvil”, para que los conductores, si no están consultando el GPS, no se los lleven por delante.
Se nos antoja una medida anticuada. Lo propio de estos tiempos sería una aplicación de realidad aumentada que advierta al usuario móvil de los peligros que le acechan en la vía pública. Para darle más emoción, sumaría puntos a medida que va esquivando bolardos, borrachos o camiones de basura. Si llega sano y salvo a su destino, asciende de nivel y en el próximo recorrido podrá elegirlo con jardineras o con municipales al acecho, por ejemplo. Si acabas en el hospital, Game over. Y reza para que te quede alguna vida más.          

6 comentarios:

Doctor Krapp dijo...

He leído con cierto estremecimiento todos los casos que citas, realmente pavorosos y creo que has acertado en el diagnóstico y en la solución: una app que informe al viandante de lo que tiene delante de sus ojos y no puede ver por estar atento al móvil. Incluso estoy de acuerdo con los diferentes niveles propuestos y solo echo de menos algún tipo de gratificación por pasar los diferentes obstáculos sin males mayores. ¿Quizás participar en un sorteo para conseguir el ultimo Iphone de gama alta y 800 pulgadas? Como los móviles son cada vez más grandes podrían utilizarse como escudo ante posibles peligros.
Saludos

U-topia dijo...

Uy!! Soy experta en sortear peligros móviles, estoy rodeada de adolescente moviladictos en pasillos repletos de zombis en movimiento pegados al aparato. me llevaría todos los premios sin duda. Ahora, lo de la señal es un signo de rendición que no podía venir más que del frío.

Salud-os!!

Rick dijo...

Al paso que vamos, los semovientes absortos en el móvil deberán llevar chalecos reflectantes; y para mayor escarnio, una bombilla en la cabeza o ya directamente un cucurucho. Ahora va a resultar que la culpa de que los atropellen la tienen los demás y no ellos. Lo siento, pero este tipo de personajes me cae fatal.

chafardero JM dijo...

@ Doctor Krapp:
esa es la idea, promocionar más el uso del móvil, que total, para lo que se puede ver por la calle no se pierde nada.

chafardero JM dijo...

@ U-Topia:
El adolescente zombi es un caso singular, puede pasar meses enteros en realidades alternativas, sean digitales o no.

chafardero JM dijo...

@ Rick:
Pues sí. Yo soy usuario habitual del móvil, pero no me voy comiendo las farolas o los coches por ahí.