lunes, 11 de febrero de 2013

Génova 13



Entre sobres y confetis en el PP están a punto de perder los papeles. Quien pensara que la derecha era ágrafa ya se puede desdecir ante lo pulcro de sus anotaciones, sean en A o en B. Los ladrones, morosos y timadores de 13 rue del Percebe palidecen de envidia ante los de 13 calle Génova, por donde pasaban los sultanes del ladrillo para obtener licencias hasta para alicatar Sierra Morena. El capo de todo esto, Bárcenas, distribuía sobres bien repletos de billetes que luego se les olvidaba declarar pues los altos destinos de la patria eran su única preocupación. Además, para qué se va a declarar un dinero ensobrado cuando  hacienda va sobrada con lo que recauda a los curritos.
Por otro lado, Ana Mato, puesta para asesinar a la sanidad pública, en la intimidad es un alma trémula que si bien no habla catalán sí se conmueve con las cosas sencillas de la vida, como cuando cada mañana ve como visten a sus hijos. Toda una madraza la ministra, que no duda en gastarse 4600 euros en confetis para el cumple de su churumbel. Miedo da preguntar lo que costó la tarta, pero es igual, que la factura la pagamos los de siempre. Todo sea por hacer feliz a un niño.
Vaya país y vaya paisanaje: caciques que tocan el trombón, duques empalmados, reyes de gatillo fácil, ministros que comen yogures caducados, alcaldesas y lideresas de armas, y dineros, tomar, y políticos que no sueltan la poltrona ni con aceite hirviendo. El ibérico solar no es más que una extensión del patio de Monipodio. En el régimen anterior éramos la reserva espiritual de occidente, hoy lo seguimos siendo. En ningún sitio se tiene tanta manga ancha con los mangantes, en ningún lugar los dirigentes se les indigestan tanto a la población, no hay país en que den sopas con hondas al pueblo soberano como por aquí.
Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus, y los políticos de Plutón como muy cerca, que desde semejante distancia miran como nos revolcamos en el infierno que ellos mismos han creado.


2 comentarios:

Rick dijo...

Sí, la verdad es que Quevedo o Valle Inclán se pondrían las botas... si no los sobornases a ellos también, claro. Porque esto ya parece una epidemia: no se salva ni Dios.

De todos modos, es de esperar que con la bronca que hay montada a partir de ahora roben un poco menos; o que suavicen las formas, la chuleria. Porque la gente, esta vez sí, está muy cabreada.

chafardero dijo...

@ Rick:
Sí, venimos de la España negra para caer en la España empeñada. Y la casta política a lo suyo, al trinque, sea de una manera o de la otra.