lunes, 5 de noviembre de 2012

Descanse en pub


Si la muerte me pilla borracho que sea en el bar es el deseo de muchos aficionados a castigarse el hígado, y algunos como Mark Howells lo consigue. Murió al pie del cañón, en el baño de caballeros de un pub de Aberdale en Gales un viernes a la tarde. Era un buen cliente, que lo suyo fue intoxicación etílica, y una gran pérdida para sus allegados y para la caja registradora. El dueño del pub se dio cuenta de que la imagen del local se resiente cuando te encuentras un fiambre en el excusado, y más en fin de semana. Y el papeleo que trae, con el cortejo judicial incomodando a los señores clientes y el juez de guardia maldiciendo la suerte de tener un levantamiento de cadáver en retrete, que es difícil manejarse en tan poco espacio con muertos que no están por colaborar.
Así que el avispado hostelero dejó pasar el finde sin dar parte del óbito de su cliente vip para no perjudicar la recaudación. Junto a la señora de la limpieza instalaron al bueno de Mark cómodamente en una habitación encima del bar. La señora dejó la escena del deceso como los chorros del oro que por más que los de la científica pasaron el algodón ni una mala prueba hallaron.
Pasado el fin de semana colocaron el cadáver donde diera su último suspiro, avisaron a la poli y aquí paz y después gloria. Pero no, la colaboradora necesaria fue presa de horribles pesadillas en las que el muerto era protagonista estelar. No pudo resistir la presión y el mismo día que enterraban al parroquiano fue a la policía y cantó de plano.
El trasiego de difuntos sin la debida documentación y sin el permiso de la autoridad le va a costar al dueño del pub quince meses de prisión. Según el juez su comportamiento fue de una total falta de respeto al muerto. Estamos seguros de que si le hubieran pedido al interfecto su opinión no hubiera sido tan duro, que es mejor el velatorio al lado del bar en el que bebió toda su vida que en esos asépticos tanatorios donde lo más que puedes meterte entre pecho y espalda es un desangelado café de máquina.

3 comentarios:

Rick dijo...

Estoy totalmente de acuerdo, y los ingleses son muy respetuosos para estas cosas. Sí señor, qué mejor final que asistir de cuerpo presente, el primer día de la "nueva vida", a su amado tugurio de siempre...
Si es que estos jueces no tienen ni puñetera idea, coño.

chafardero dijo...

Rick
si pasaran más tiempo en los bares y menos en los juzgados seguro que todos salíamos ganando

Poyatos dijo...

Dios mío, como dico Roucco (Varela) Siffredi, la realidad supera a la fricción!

Desde luego, si la cosa es finar, casi mejor que te pase completamente bebido porque, total, entre trago y trago, el último (mal) trago se vuelve una mera anécdota numeraria.

No obstante, aconsejo ir abandonando los bares y retirándose cada vez más a las residencias de invierno a los que acumulen más de 30 primaveras.

Que la diálisis pica. Jo.