lunes, 29 de octubre de 2012

De anillos y fusiles


La vida es un deporte de riesgo, no en vano nadie sale vivo de ella. Pero los hay que apuran sus posibilidades al máximo. Son tantos los peligros que nos acechan desde que nuestra madre nos echa al mundo que parece mentira que la podamos contar. Enfermedades, terremotos, gobiernos, todo se vuelve hostil a nuestro alrededor. Pero los hay que nunca acaban de ver el peligro y dan un paso más hacia el abismo. Hablamos de la gente casada, los que ligan su destino al de otro congénere para abrir la caja de Pandora.
Hay seres que no contentos con sus propias desgracias cargan también con las ajenas. Además de disfrutar del espíritu protector de su madre se regalan con la mirada reprobadora de la suegra. Junto al hermanito que vuelve a casa por navidad a gorronear estará el cuñado que le sablea todos los fines de semana, sin olvidarnos de los inefables primos del pueblo y su torpe afán de visitar a tu media naranja siempre a contrapelo. Dejamos de lado los eternos tiras y aflojas entre la pareja unida por el vínculo matrimonial pues daría para escribir varios tratados y no llegar a acuerdo alguno.
Por ello el anuncio de que un joyero de Iowa regala un fusil a los novios que se gasten más de 1999 dólares en un anillo de compromiso parecería algo normal en la mentalidad armamentística yanqui, pero la noticia tiene más chicha de la que parece. Aunque el joyero dice que el fusil es para que el novio vaya a cazar ciervos, en verdad lo que quiere es darle un arma con la que defenderse en la selva del matrimonio, donde solo se aplica la ley del más fuerte. Otra cosa es que sea suficiente, porque la caza mayor es un juego de niños comparado con una entrañable comida familiar.

2 comentarios:

Rick dijo...

Menuda idea. Lo de cazar ciervos puede ser una velada sugerencia a la posibilidad de cuernos, pero aun así me parece que el de Iowa se ha pasado un poco. Ya nos llegaba con las malas ideas propias que asaltan a veces a los cónyugues para que aún encima venga el otro a echar más leña al fuego.
De todos modos estoy de acuerdo en que, ya puestos así, el fusil no es suficiente: ¿qué tal una caja de granadas?

chafardero dijo...

@ Rick
lo dicho, que en ciertas reuniones familiares conviene ir armado hasta los dientes, que a la mínima se arma la de San Quintín