lunes, 9 de abril de 2012

Playmate del mes: Vampy Li

playmate del mes sedienta de sangre

Lejos quedan los tiempos en que los vampiros malvivían en húmedos castillos de los Cárpatos, entre campesinos que olían a ajo y gentes aterradas por cuatro leyendas. Hoy en día estos entrañables chupócteros marcan tendencia y son muchos los que mueren por un mordisco suyo. Entre la nueva hornada de adictos a la hemoglobina brilla con luz propia Vampy Li, la diseñadora de moda entre los no muertos.
Aunque nacida a la sombra de la ciudad prohibida, su sed de sangre y aventuras pronto la llevó lejos de Pekín. Después de catar los grupos sanguíneos de varios países acabó instalándose en Tokio, la ciudad más pop de la galaxia. Como en las comedietas de shojo manga, su paso por el instituto fue un momento muy importante para Vampy Li. Mordiscos a diestro y siniestro entre alumnos y profesorado, cadáveres secos en las taquillas y otros sucesos poco edificantes hicieron correr ríos, y no solo de tinta.
Dejada atrás su loca juventud decidió sentar cabeza y abrir una boutique vampírica en pleno corazón de Shibuya, donde a día de hoy acude lo más granado del gremio a renovar su vestuario. Cree que los vampiros, además de los dientes, tienen que enseñar todos sus atractivos, y que el momento de apoderarse del líquido vital tiene que ser, como dice Enrique Iglesias, una experiencia religiosa. Cuenta la leyenda que en sus probadores han pasado más humanos a servidores del inframundo que en toda la saga de Crepúsculo junta.
Vampy Li, tan fatal como fashion, espera siempre con los brazos, y la boca, abiertos a cualquier cliente ansioso por disfrutar de sus nuevos modelitos, como este coqueto corpiño en cuero que de realza la línea del cuello, por si hubiera menester examinarla más de cerca. A destacar la imaginativa pamela, ideal para fiestas nocturnas o visitas al banco de sangre. Si quieren ser siniestros pero con estilo, Vampy Li es su chica. Entréguense a ella y disfrutarán de una eternidad pop.

2 comentarios:

Rick dijo...

Menudo peligro tiene la Vampy esta. Además del gancho particular de la fisonomía asiática, con ese aire de niñas permanentes que atraen tanto como rechazan: da la impresión de que estás cometiendo un delito con una menor.

chafardero dijo...

Con Vampy, una vez que te clave los colmillos, se te pasa el complejo de culpa