lunes, 20 de febrero de 2012

Yoyó revolutions

no se puede ser yeye sin jugar con el yoyo


Como decía la canción, el futuro ya está aquí, y la mejor prueba de ello es el gadget que hoy les presentamos, el Hiper Scanner, el primer y único medidor de revoluciones para yoyós, con el que sabrán en todo momento la velocidad a la que gira.
Seguro que muchos pensaban que el yoyó era ese anticuado cacharro con el que se entretenían nuestros abuelos en los tiempos de maricastaña, y que nada podía contra los videojuegos on line, consolas portátiles y móviles multimedia, líderes en las ciencias del entretenimiento. Pero vean como el pasado se hace presente para definir el futuro. Todos los partidarios de la ultravelocidad se harán raudos con el gadget de moda, con cientos de horas de diversión asegurada para toda la familia.
Pero éste  será un hito no solo en la historia del yoyó sino en la de la ciencia y la tecnología. La gerencia del gran colisionador de hadrones ya se ha puesto en contacto con Yoyo Factory para que le suministre un par de cientos de estos artefactos, que sabiamente colocados a lo largo del acelerador de partículas, acorralarán sin remedio al escurridizo  bosón de Higgs. La NASA también piensa sustituir los giroscopios de su nave no tripulada con destino a los anillos de saturno por este invento, que les sale mejor de precio y queda más pop.
Mientras tanto, animamos a nuestros lectores a sacar sus yoyös del oscuro cajón donde crían polvo y vuelvan a hacerlos girar, que vuelve a ser tendencia. Además, como decía otra famosa canción, no se puede ser yeyé sin jugar con el yoyó, y a ustedes no quieren que les pase esto, verdad?


4 comentarios:

Un paseante dijo...

Totalmente de acuerdo. Pero es que además el yoyó ha unido a varias generaciones, a diferencia de otros artilugios "de ocio": lo bien que me lo pasaba yo de pequeño con estos cacharros y lo bien que se lo pasaron luego mis hijas...
Lo cual abunda en la teoría de que lo más sencillo es siempre lo más duradero.

Luis Cóngrio dijo...

Es que yo siempre he sido muy torpe.
Ni el yoyó, ni la peonza, ni el diábolo, todos ellos con vertiginosos giros, susceptibles de ser medidos por su Híper Scanner maravilloso, estaban hechos para mí.
No se me daba mal el billar, mas, aunque tal vez abusara de los efectos y los picados, nada comparable con el peliagudo yoyó.
Claro que recuerdo un interesante relato de Asimov, donde un criminal utilizaba sus amplias nociones de Física para matar a su enemigo mediante una bola de billar.
¿Podría logarse algo así con el yoyó? ¿Qué velocidad angular habría de alcanzar para seccionar limpiamente –si exceptuamos la sangre- una yugular adulta? Su portentoso medidor podría darnos esa valiosa información.

chafardero dijo...

@ Paseante:
A pesar de la tecnología siempre habrá un hueco para estos juegos, que no todo va a ser matar marcianos.

chafardero dijo...

@ Luis C:
Menos mal que no sabes bailar el yoyó, porque en tus manos se iba a convertir en un arma de destrucción masiva.