lunes, 6 de febrero de 2012

El felino expiatorio

gato secuestrado por mujer despechada

En la guerra todo vale, en el amor también. Cuando se trata de vengarse de la arpía con la que te engaña tu marido, el fin justifica los medios, sean los que sean los daños colaterales. Como otras veces, la animal venganza se ha dado al otro lado del canal de la Mancha. Chirstine Hemming, hasta hace poco felizmente casada con el miembro de la cámara de los comunes John Hemming, empezó a sospechar que su marido le daba gato por liebre. Se dejó llevar por las dudas, husmeó aquí y allá, hasta que descubrió que  no había gato encerrado, sino una amante. Dispuesta a defender su matrimonio, decidió que la mejor manera de vengarse de ese zorrón era robarle el gato.
 Dicho y hecho. Se coló por una ventana, y no sabemos si a gatas o al trote agarró al micifú, al que de nada le valió su felina agilidad ante una hembra despechada. A Beauty, de apenas cuatro meses, tras aquel aciago día, no se la ha vuelto a ver el pelo. A la que sí vieron las cámaras de seguridad es a la mujer burlada colándose en la residencia de su enemiga para perpetrar su criminal acción.
Una vez presa se defendió como gato panza arriba, pero el juez no se dejó engatusar: culpable de robo de felino, con escalo y nocturnidad. Ahora  espera condena. En el camino se ha dejado algún pelo en la gatera, pues el marido, con la excusa del minino, ha dado carpetazo al matrimonio. No sabemos cómo sobrelleva la dueña la irremediable pérdida de un ser querido, que en estos casos el luto suele ser largo. Parece que encuentra consuelo en el gato de Cheshire, aunque su Beauty era más mimosón.
Los anales de la gatomaquia no conocen caso igual. Por mucho que siete vidas tenga un gato, hay lances en los que no dan avío. Y más si la pérfida esposa lo abandonara en los alrededores de un restaurante chino. Agridulce final el suyo.

3 comentarios:

Un paseante dijo...

Y aún encima la que le va a caer a la despechada ex-esposa: con lo mirados que son los británicos para el asunto de los bichos domésticos, suerte tendrá si no la mandan a la Torre.
Y total para nada: con lo fácil que era cambiar de marido y pasar de gatos...

chafardero dijo...

@ Paseante:
Sí, pero solo a una británica se le ocurre robarle el gato a la enemiga. Con lo bien que te quedas agarrándola de los pelos y arrastrándola escaleras abajo.

chafardero dijo...

@ Luis C:
Me temo que me has pillado. En Intereconomía por fin me han dado un programa para comentar la santa misa de campaña desde el valle de los caídos urbi et orbe. Cuando quieras, estás invitado.