lunes, 26 de septiembre de 2011

La agencia de lo superfluo

El colapso gravitacional por Jose Carlos Fernandes

Una de las grandes cuestiones de la literatura es el saber qué es lo pertinente a la economía del relato. En el cartesiano y a la vez kafkiano mundo de José Carlos Fernandes existe una agencia dedicada a la eliminación de lo superfluo. En la vida real el asunto es más difícil, que muchos intentan separar el grano de la paja y se quedan sólo con la paja ajena. Hay corrientes filosóficas que claman desde siempre por eliminar lo fugaz, lo accidental, lo pasajero, y dejar la realidad desnuda. Pero muchos creemos que el verdadero secreto está en la paja, que es la que le otorga esa extraordinaria densidad a la vida; no así a algunas obras literarias.

9 comentarios:

Luis Cóngrio dijo...

Muy sugerente entrada, que casi me hace pensar.
Tranquilo, eso no va a ocurrir.
Sin el lastre de superfluos estudios filosóficos, es fácil llegar, con la quinta copa en la mano, a la conclusión de que lo verdaderamente superfluo puede serlo todo; o, al menos, el primer comentario.

Un paseante dijo...

De aquí a los estudios filológicos comparativos hay un paso. Me temo que nos perdemos en el viejo debate sobre el fondo y la forma. O sea, que una cosa es contar historias -que, más o menos, cualquiera podría hacer- y otra cosa es cómo se cuentan: ahí está el arte.

Luis Cóngrio dijo...

Permítame que discrepe de su Autoridad Literaria, sr. UP.
Quizás venga bien un paralelismo pictórico. El óleo puede retocarse mil veces, se puede tapar, redibujar, añadir nuevos y abigarrados contenidos. La acuarela, es todo lo contrario. Se puede rectificar muy poco, pues mayormente se aprovecha la luz del blanco del papel al fondo; es un arte aparentemente sencillo, pero que requiere una soltura mucho mayor.
¿Es superior un medio de expresión al otro? Hay opiniones contrapuestas muy autorizadas.
Puede ser un ejemplo Turner, muy valorado en las dos técnicas.
Y volviendo al asunto que nos ocupa, la economía y claridad del lenguaje me gusta a mí, pues tengo una mente casi tan superflua como este tercer comentario.
Disculpe, sr. Titular.

Luis Cóngrio dijo...

He releído el texto del anfitrión, su comentario,sr. Up, y los míos.
Creo que no acerté a entender su prudente opinión, por lo que creo que lo realmente superfluo es el dispositivo situado entre mi silla y mi teclado.
Salud.

Un paseante dijo...

Hay gustos para todo, LuisC. Los hay que prefieren el realismo extremo, o la economía de medios, la sintetización absoluta... y otros que preferimos el arte en la expresión de los hechos. Como decía mi amado Nabokov: "cuidad siempre los detalles, los benditos detalles".
Y el titular de este blog se va a pensar que estamos aquí, utilizando su blog para dirimir nustras diferencias en plan reyerta tabernaria.

Por cierto... se agradecerían unas cañitas.

chafardero dijo...

@ Luis congrio:
Veo que te ha hecho pensar la entrada. Creo que una vez que descartas las verdades absolutas, que tampoco dan para mucho, la vida se nos va en los detalles, en las pinceladas que van creando capa sobre capa profundidad en un lienzo.

chafardero dijo...

@ Paseante:
nunca antes una reyerta tabernaria ha brillado a tal altura (por cierto, me apunto a las cañas)
Soy de los que cree que todas las historias están ya contadas, sólo la manera es la que cambia. Y en la forma sí que son importante los detalles, es la forma la que lleva una simple anécdota a la categoría de obra de arte. O eso me parece.

Poyatos dijo...

me toca profundamente esta cuestión de la densidad de la paja.

atrabiliario de mí, intento siempre separar el grano de la p aja, pero frecuentemente hallo granos en mí, tras la paja.

bebo sin vivir en mí, y tan alta birra espero, que muero por ron Pampero; pero, dónde estábamos? ah sí, dándole a la paja para separar el grano.

si es que no somos nata (mont-nada)!

chafardero dijo...

@Poyatos:
La paja te inspira, sin duda. Y los granos. Y el ron. Vamos, que eres un serio candidato a ser cliente de la agencia.