lunes, 3 de mayo de 2010

Cajero latino


Una de las grandes controversias de nuestro sistema educativo, el por qué del estudio de lenguas muertas como el latín y el griego, queda por fin dilucidado. Gracias al correcto uso del supino o las preposiciones de ablativo, podremos sacar dinero en el nuevo cajero que el Instituto para las Obras de Religión, más conocido como el banco del papa, acaba de poner a la disposición de sus píos clientes en su sede central en Roma.
Parece que el cajero utiliza el latín eclesiástico, variante rebajada del que usara Julio César para contarnos como escabechaba galos o Marcial en sus epigramas cachondos, que ya se sabe que la madre iglesia esteriliza todo lo que toca. Al acercarnos a la pantalla encontraremos algo así como Inserito scidulam quaeso ut faciundam cognoscas rationem que viene a ser meta la tarjeta que empezamos. Puede consultar el saldo y varias operaciones más, entre ellas Deductio ex pecunia, sacar dinero. Aquí está la mater agni (o la madre del cordero en román paladino) que de pedir sabe mucho la iglesia, pero dar es harina de otro costal. Igual el reintegro lo efectúan en estampitas de San Pascual Bailón o en indulgencias plenarias.
Sea como sea, si esta experiencia piloto da los resultados esperados, no se descarta en un futuro cercano instalar cajeros a las puertas  de las principales catedrales e iglesias, para que los fieles tengan cash para echar al cepillo. Así nuestra secta preferida podrá seguir con su lema de a dios rogando y con el banco dando.

2 comentarios:

noveldaytantos dijo...

No hay nada más divertido que los cajeros en chino. No te enteras de un carajo pero te lo pasas teta haciendo el mongol. Y si encima echa algún billete, pues eso que te has ganado. Los grandes inventos siempre serán orientales.

chafardero dijo...

Yo casi que prefiero ir a la ventanilla y discutir con el cajero, que siempre le podrás hacer un corte de mangas o algo.