lunes, 15 de febrero de 2010

Mira, mira, que es por tu bien

La teta alegra el ojo y alarga... la vida


La ciencia bizarra, esa disciplina a la que tanta querencia tenemos, acaba de alumbrar un nuevo estudio que eleva el listón hasta un punto tal, que los próximos científicos locos o amantes de los conocimientos trasversales  lo van a tener muy difícil de superar. La doctora alemana Karen Weatherby, en un arranque de genialidad con el que quería sin duda dejar huella en la historia de la ciencia, ha concluido una investigación en la que afirma de manea categórica que la contemplación durante diez minutos al día de unos pechos alarga hasta en cinco años la vida de los hombres.
La metodología es sin duda impecable. Ha seguido durante cinco años a doscientos tipos, la mitad de los cuales alegraban el ojo todos los días viendo tetas, y la otra mitad no. Las fuentes consultadas no especifican  si no veían tetas a diario pero sí esporádicamente, o se abstuvieron de tales tratos durante todo el experimento. Tampoco está claro si los que tiraban de dominga lo hacían en vivo o valían también enlatadas. El caso es que los que frecuentaban tetas sufrían unos efectos vasodilatadores que mejoraban la circulación. Desde aquí queremos agradecer la abnegada colaboración de estas personas que han tenido que asistir al visionado de tetas y tetas solo por el progreso de la ciencia y el bien de la humanidad. Y también nos gustaría ver la cara de tontos que se les quedó al grupo que renunció a la pechuga, que pasó la prueba a pan y agua para encima enterarse al final de que van a vivir cinco años  menos que los que tiraban de ubre.
Esperemos que estos avances pronto se puedan extrapolar a las mujeres, que también tienen derecho, aunque no sabemos todavía qué es lo que tendrían que mirar. Por otra parte, si la simple contemplación alarga la vida cinco años, ¿qué beneficios nos reportaría si además metiéramos mano? Propongo que se liberen inmediatamente los fondos necesarios para profundizar en esa línea de investigación, en la que nos  ofrecemos a colaborar de forma totalmente desinteresada.
Además, ahora contamos con la coartada perfecta en el caso de que nos pillen mirando descaradamente algún escote. Si se te queda la boca abierta mientras la camarera tira una caña o la compañera de oficina se agacha a coger un clip, podrás alegar que es por prescripción facultativa, que si no de qué iban a estar mirando para allí.
Como el derecho a la salud está recogido en la constitución, no duden en acudir al defensor del pueblo si fuera necesario para que de hoy en adelante todos tengamos nuestra ración de teta. Nos va la vida en ello.

4 comentarios:

Subterráneo dijo...

Suscribo plenamente sus observaciones. Item más: considero que diez minutos es muy poco tiempo. Estoy seguro que eso será para los pacientes del Seguro. Seguro que los de pago tienen derecho a más tiempo e incluso a toqueteos.
Seguro.

noveldaytantos dijo...

Y en el caso de las mujeres ¿alarga su vida mirar nuestro badajo?. Es sólo curiosidad científica, nada más.

chafardero dijo...

@ Subterraneo:
Mañana mismo me hago un seguro médico, a ver qué es lo que se puede palpar

chafardero dijo...

@ Noveldaytantos:
Parece que lo que alarga la vida a las mujeres es la contemplación de tarjetas de crédito, pero no se han acabado aún las investigaciones.