jueves, 5 de marzo de 2009

Peligroso consumismo

muere anciana inglesa sepultada por sus compras

El consumismo salvaje no solo es una enfermedad del alma, también puede acabar pasando factura a nuestro body. Y si no que le pregunten a Joann Cunnane, compradora compulsiva que acabó sus días asfixiada bajo los mil cacharros inútiles que había acumulado en sus largos años de razias por las tiendas.

Hay veces en que parece que nuestro pasado nos persigue y otras en que se nos viene encima. Joann, una excéntrica viejecita inglesa, huía de la monotonía diaria a base de comprar todo tipo de artículos que después ordenadamente guardaba en maletas en su casa. Las pasadas navidades fue en busca de no se sabe qué a una de ellas que estaba situada en una altura con tan mala suerte que provocó una avalancha de maletas que la sepultaron viva, pues no pudo zafarse de su mortal abrazo. Dos días después la encontró la policía a duras penas, que su casa más parecía una planta de los almacenes Harrods por la variada oferta de todo tipo de productos que la abarrotaban.

No pensamos que la justicia divina vino a enderezar la vida de derrochadora y consumista de la pobre Joann, que sobrellevar la soledad a veces es complicado, pero podía haberse buscado un vicio que dejara menos residuos, o al menos no tan peligrosos. Quiso llenar de objetos su vida sin objeto y al final se rebelaron contra ella, pues hasta la más humilde bufanda se siente ninguneada en su orgullo al ver que ha sido comprada para yacer mustia en el fondo de un baúl sin haber conocido el gaznate de su dueña. Estén avisados quienes de tal pie cojean, dejen el shopping y aprendan a hacer suflés, cambien las tiendas por las terrazas y abandonen a su suerte cajeras y dependientas y vayan al parque a aprender a hacer pompas de jabón; cualquier cosa mejor que vaciar comercios, aunque la maltrecha economía les prefiera a ustedes que consumen sin más, que es la esencia el capitalismo.

Si Machado decía que para el último viaje quería partir ligero de equipaje, no es éste el caso, que Joann partió con la valija bien pertrechada. Y como epitafio bien le puede servir el de Todas hieren, la última mata, pero en su caso no las horas sino las maletas, que todas ellas le hirieron en el bolsillo y la última acabó con ella. Confiemos que en el más allá haya la misma oferta comercial que por aquí que si no le vaticinamos una más que aburrida vida eterna.



7 comentarios:

Kunin dijo...

¡Pobre mujer! Deberían ponerle su nombre a un pasillo en El Corte Inglés, se lo deben.

chafardero dijo...

Gran idea, o por lo menos la sección de menaje de Mercadona

Kalifer dijo...

Lo mismo le gustaba algún vecino y quería estar bien pertrechada cuando viniese a pedirle algo: "¿Tienes una sierra de calar?" "Claro que si Olegario"

chafardero dijo...

Nunca hay que hacer caso a los vecinos pedigueños

Galiblog dijo...

jajaja

mu bien relatado y trufado de referencias literarias de altura.

eres un poeta de lo mundano injustamente ninguneado por los grandes medios de comunicación de alcance nacional.

muerte al consumismo y larga vida a las consumiciones que se agotan en sí mismas!! (léase las birras en las que dilapido mi escasa asignación mensual).

abrazos en los codos.

Galiblog dijo...

jajaja

mu bien relatado y trufado de referencias literarias de altura.

eres un poeta de lo mundano injustamente ninguneado por los grandes medios de comunicación de alcance nacional.

muerte al consumismo y larga vida a las consumiciones que se agotan en sí mismas!! (léase las birras en las que dilapido mi escasa asignación mensual).

abrazos en los codos.

chafardero dijo...

Gracias por lo de poeta, y vivan los consumibles, más si van en vaso