lunes, 3 de marzo de 2008

Hechizos


Si en la guerra y el amor todo vale, en ahuyentar a la policía también, sino vean a unos narcotraficantes recién trincados en Barcelona. Para pasar desapercibidos en sus actividades nada mejor que citar a sus clientes en su propia casa, que hacer la calle está muy duro. Pero claro, siempre está el típico vecino quisquilloso al que no le gusta ver el portar todo el día lleno de yonquis y va con el cuento a la pasma, que tras un complejo operativo consistente en apostar a un agente en la esquina de la calle llegan a la conclusión de que algo se cuece en el lugar. Entran en el piso, se incautan de heroína y cocaína y se llevan pa lante a los tres moradores. La sorpresa viene cuando descubren en el congelador tres vasos en los que habían metido en cada uno un papelito que ponía Los mossos de escuadra, Los antidisturbios de la policía y Los secretas de la policía. Las únicas medidas de seguridad que habían tomado estos linces era el hacer un conjuro consistente en congelar a sus enemigos mediante este sistema, a todas luces no muy eficaz, que por meter a la madera en la fresquera no se han librado de acabar a la sombra.

Falta por esclarecer quien les había asesorado para que tomaran estas medidas tan drásticas, si eran de cosecha propia o contrataron los servicios profesionales de Aramis Fuster u otra paranormal de renombre, aunque lo dudamos, que los hechizos de nuestra vidente de cabecera no se los salta un gitano. Fuentes policiales consultadas por este diario se muestran preocupadas por el hecho y la posibilidad de que se generalicen estas conductas y tengan que abrir un departamento de Hechizos, conjuros y males de ojos: Como si no tuviéramos bastante con la delincuencia convencional, solo nos faltan ahora delincuentes de ultratumba.

Pero como todo tiene su lado bueno, este giro en la delincuencia igual es recogido por las cutreseries policiacas locales y las levantan un poco. Lo mono que iba a quedar Rappel con sus túnicas fashion entre los hombres de Paco, descubriendo criminales solo con la lectura de los posos del colacao. Octavio Acebes, delicado ser en continuo fluir por las corrientes del espacio-tiempo, como ayudante del Comisario, bronco hombre de acción, prisionero en los callejones del presente. Nuestro Octavio sería capaz de desarmar a una banda de albano-kosovares con el poder hipnótico de su voz, y dos horas más con él a solas en una habitación y se acaban alistando en Medicus Mundi.

2 comentarios:

Effie dijo...

Hace un tiempo, y casualmente (créame por fi-por fi)vi por televisión a una bruja que respondía al nombre no-sé-qué, que aseguraba haber adaptado sus hechizos milenarios a las necesidades del hombre del siglo XX utilizando los electrodomésticos como vehículo de sus tejemanejes.

Es posible que esta profesional señora aconsejase a los cacos, pero como al parecer el frigorífico no era combi ni no-frost, los trincaron. Sí hubiesen acudido a las ofertas de Carrefour, otro gallo hubiese cantado.

chafardero dijo...

Si es lo que digo yo, que falta formación, que no hay aprecio por el trabajo bien hecho, y así no hay hechizo que salga bien.
Hoy he leído que hasta los ingleses en la segunda guerra mundial contrataron videntes para derrotar a Hitler, y vea usted los resultados. En cambio aquí, ni para darle el esquinazo a cuatro pasmas valen